domingo, 25 de abril de 2010

En modo microrrelato

Los pobrecitos directores de oficina bancaria u operadores inmobiliarios cuyos chalés me circundan cruzan un par de cuadras hasta el quiosco de mi calle, compran el periódico y lo leen mientras toman una caña en el bar con terraza. Mi pobrecito cuerpo molido por llevar trabajando sin parar, con jornadas que empiezan a las nueve de la mañana y acaban, quizá, a las dos (am), baja al quiosco y compra el periódico, que no leeré, sólo por tomar cinco minutos de sol.

Corto y cierro. Quedan cincuenta páginas por escribir antes de dar la jornada por concluída.

martes, 20 de abril de 2010

Sonic Youth Delirio (y 3)


Aquí mismo, 19 de abril 2010

Querido Zito,

¿Es esto una monumental paja nostálgica? Me voy esta noche a encontrar con mi mito. ¿Se caerá? En la época en que la música la escuchábamos en cassettes grabados, Goo era mi favorito. Llegué a pintarme la portada, con rotulador textil, sobre una camiseta blanca. Línea a línea, letra a letra (I stole my sister's boyfriend. It was all whirlwind, heat and flash. Within a week we killed my parents and hit the road), y llegué a aprenderme la letanía de memoria. La usé tanto y tantas veces que terminé dejándola para las mañanas de batallón de limpieza. Ya no la tengo.

No deja de parecerme divertido que una música absolutamente indispuesta para la belleza (alguien me dijo ayer mismo: "suenan como gatos asesinándose") me toque las coordenadas estéticas de forma tan íntima. En el fondo, creo que me da lo mismo que esta noche toquen el primero o el último (lo más probable), y me dan risa todos aquellos que se masturban con la idea de escuchar en directo Teenage Riot o Catholic Block o Death Valley 69 (la canción con la que nombré a mi grupo, por cierto). Ellos evolucionan, sus fans se quedan. Yo me quedo con aquello que me quieran dar. Me dejaré llevar a las habitaciones más oscuras, puercas, encerradas, claustrofóbicas, de la mano de aquello que les dé la gana echarnos encima. Como si no quieren tocar ninguna y nos someten a dos horas de acoples. Lo más bello de SY es su consistencia. El mundo, si ha cambiado una pizca desde 1982, no ha dejado de tener esas habitaciones apestosas que ellos han transformado en espacios donde dejarse herir. No estoy segura de lo que digo.

Me pondré cerca de Kim. No he conocido en ningún grupo de rock a una mujer tan femenina, tan prodigiosamente sexy, tan absolutamente ajena a todos los estereotipos. No he conocido en mi vida a ningún grupo de rock que no utilice a la mujer como un reclamo, SY son especiales también por eso. Y ella sabe y conoce que cuando canta Tunic produce una descarga de tristeza y sensualidad gigante, irresistible.

Me da lo mismo lo que nos den esta noche: lo único que me importa es que no son remedo, no son fantasmas, no están ahí para divertirnos, no nos van a dejar indiferentes. No te apartes de mi lado.
Tuya,

Carolink


La vuelta de la esquina, 19 de Abril de 2010

Querida Carolink,

Yo, que soy menos auténtico, les escuché por primera vez en un recopilatorio de sus primeros tiempos llamado "Screaming fields of sonic love" y me pusieron patas abajo. Sí, lo que encontré no fue estético, porque no son bellos en el sentido convencional, como tampoco lo es Kim. Allí estaban las guitarras abrasadoras de, por ejemplo Expressway To Your Skull, o sus posters/collages/manifiestos fotocopiados que remontaron todos los 80. Yo no había visto ni escuchado antes nada igual y, como a ti, me llevaron a habitaciones en los que nunca me había atrevido a entrar.

En unos momentos cogeré la puerta para ir contigo a cumplir el sueño de verles en directo, ese que ahora tendré que tachar de mi lista de "Cosas que hacer antes de que estés muerto". E ire vestido de fan absouto, demente y descerebrado. Debemos apasionarnos, debemos entregarnos, Carolink. No es solo una paja nostálgica. Porque SY no son formulas pactadas. No son remedo. No son fantasmas. Lo seríamos nosotros de no hacerlo.

Salgo a buscarte.

Tuyo,
Dr Zito

De vuelta, 20 de abril 2010

Zito,

¿Dónde coño te metiste?

jueves, 15 de abril de 2010

Sonic Youth Delirio (2)


Casi al lado, 13 de abril 2010

Sueño a veces que salto tramos de ocho escalones de una larguísima escalera que nunca llega a la calle, en un bloque de pisos interminable, con el hueco de bajada iluminado por una luz cenital donde el polvo baila al compás de Schizophraenia. Soy capaz de saltar esos ocho escalones como si volara, desde el rellano alto hasta el bajo, y aterrizo como si mi cuerpo no pesara. ¿Cuánto más se puede seguir soñando así?

Porque Kim, Lee, Steve y Thurston... ¿cómo crees tú que han mantenido las ganas de seguir exactamente igual de fieles a sí mismos y a sus sueños? Esta mañana me levanté con una canción de Nirvana en la cabeza. Malditos perdedores. Me hacen pensar en el fracaso, en los estúpidos años noventa, en la inexperta creencia en una forma de vida que nunca fue la nuestra. Pero están ellos al otro lado del espejo, están SY duplicados, omnipresentes, fantásticos, sabiendo envejecer y tan, pero tan modernos.

¿Cómo lo hacen? ¿Qué maldito pacto tienen con el diablo del underground para ser tan maravillosamente coherentes?

Hoy no tengo ganas de despedirme. Siempre,

Carolink


París, 14 de abril 2010

Querida Carolink,

Tal vez lo que ocurra, tal vez la respuesta, sea que los SY han alcanzado un algo que está más allá de lo mundano, una corriente de verdad inmutable, no sé si de belleza, que les mantiene jóvenes y activos, vitales, haciendo esto y lo otro, incansables, siempre con ganas de intentar algo nuevo, porque les mueve esa corriente, ese fluido rosa, blanco y negro del que, creo, viven y se alimentan.

Cuando les escucho, sobre todo el Rather Ripped; cierro los ojos y consigo escuchar ese fluido. Es como sintonizar el universo, las cuerdas, las supercuerdas, la materia que lo conforma todo, que conforma tambien tu sueños, Carolink. Por eso no acabarán nunca con un tiro de escopeta en la cabeza. Porque ellos no necesitan validación externa como los rockeros viejos (aunque sea para pagar las facturas) ni se asustan por la dimensión del éxito, como el bello suicida.

Ellos son nosotros y nosotros somos ellos. SY nos pertenece.

Tambien tuyo,
Dr Zito

martes, 13 de abril de 2010

Sonic Youth Delirio (1)


En algún lugar, 8 de abril de 2010

Querido Zito,

Allá por 2003, quizá, empezamos a hablarnos. Las esquinas, las bifurcaciones, los puentes... Si nos hubiésemos preocupado por archivar nuestras comunicaciones. Todo está detrás de los dedos. ¿Recuerdas cuál fue el primer disco del que podríamos haber hablado? Yo no estoy segura, pero podría afirmar que fue alguno de SY. ¿Te has dado cuenta de que elllos son más viejos que nosotros? De hecho, son más viejos que casi todos sus fans.

A estas alturas, ya no deseas nada. Dímelo, es así. Puedes no confesarlo, pero hacerse viejo es acumular inmunidad. Ah... Creía yo que nos habíamos olvidado de nuestra juventud, entre torteles del Mallorca. Y aquí nos tienes: los dos como niños chicos, acariciando nuestra primera entrada para un concierto de SY.

¿Vendrás conmigo?

Siempre tuya,

Carolink


Bilbao, 9 de abril de 2010

Querida Carolink,

Tal vez el primer disco del que hablamos fue de alguno de tus amados Dead can dance, pero seguro que en algun momento, pronto, buscando una pasión común para hermanarnos nos referimos a alguno de SY que, tienes razón, son más viejos que nosotros, casi más viejos el mundo pues parecen haber estado siempre ahí. Siempre han estado y eso parece haberlos hecho invisibles, no es solo nuestra edad.

Hace unos meses, en una de las críticas de su último disco "The Eternal" leí a alguien que decía algo así como "A nosotros nos parecerá un disco más de SY. Pero para algún chaval en algún lugar del mundo este será el primer disco de SY que escuche. Y pondrá su mundo patas abajo". Es inevitable ir acumulando inmunidad, porque nuestro mundo se solidifica y porque parece que casi nada puede ser como la primera vez. Pero uno siempre puede re-enamorarse. Un siempre puede recrear múltiples primeras veces.

Y está será nuestra primera vez.

Ire contigo.

Tuyo,

DrZ

(Al otro lado del espejo)

jueves, 8 de abril de 2010

El barrio está que arde


Dicen ellos "Llevamos tiempo tejiendo redes que queremos compartir con los lectores de periodismohumano". Decimos nosotras "¿Quieres hacer el favor…? llegará un poquito más lejos". Dice Steven Johnson en Sistemas emergentes: "Los vecinos se enteran de lo que les sucede a otros vecinos porque se cruzan con ellos, y pasan por delante de los comercios y viviendas de otros mientras caminan por la acera".

Ése es un libro que tiene diez años pero resulta hoy estimulante en muchos sentidos y que, entre otras cosas, me reafirmó en una idea que me viene acosando desde hace tiempo: en las redes están los nuevos barrios. Apenas sé nada de mi vecina de al lado (salvo que cuando sale del ascensor deja tufo de colonia podrida), pero sé bastantes cosas de mis vecinos de twitter y facebook (es más: hay múltiples maneras de seleccionar a los "amigos", y mi único filtro en las redes es poder compartir intereses; no me interesa tu estado civil; no me interesan las fotos de la playa). He aprendido pocas cosas de mis estancias (a veces bastante histéricas) en las redes sociales, pero una de ellas es que, si algún sentido tienen es el de compartir historias.

Cuando empezamos el programa de radio, al principio nos limitamos a utilizar la vecindad para llenarlo de contenidos. El primero de todos estuvo hecho con participaciones de amigos, que nos contaron sus lecturas veraniegas. Después vino trabajar con aquellos autores y libros de los que nos sentíamos más cercanas (obviamente, leyendo mucho, a contrapelo muchas veces, y extendiendo nuestra red de amor) y ya han pasado varias decenas de amigos por los micros de Radio Carcoma: podemos decir que algunos engañados con tretas muy poco éticas.

A veces no contamos con amigos/vecinos, pero viene Elizabeth Smart a llorar sus pasiones desde la tumba. Otras se nos caen los invitados cuatro horas antes y nos traemos a un clérigo del siglo XVII.

Y comentamos y pedimos participación en nuestro barrio, que es la pequeña comunidad de seguidores de #quiereshacerelfavor (entra a twitter y, en directo, los lunes de 21 a 22 h. serás escuchado). (Lo intento, por mi parte, en facebook, pero tiene otras reglas y la participación no es la misma).

Es un programa en una radio libre. Y sabíamos que no habría retribuciones, más que la satisfacción personal de estar difundiendo la literatura que leemos con pasión. Ahora, sin embargo, tenemos una inesperada recompensa: la de que un medio nuevo (no sólo nuevo, distinto, crítico, enfocado en los derechos y lo social, único) se haya fijado en nosotros y nos deje redistribuir nuestro podcast en su sección Culturas. Allí estará cada jueves.

Nos sentimos muy honradas de aportar un granito de arena a Periodismohumano. Pero es mucho más lo que ellos nos aportan a nosotros: un público al que no llegaríamos de otra forma. Hacer nuestro barrio un poco más grande.

Es lo que hacen los vecinos, ¿no?: prestarse un dedo, un antebrazo, medio cuerpo, y el tiempo, sobre todo el tiempo. Pero ya no viven aquí al lado. La pasión, la filia, la comunidad en intereses, el amor por los mismos temas o la visión del mundo (de nuestra profesión, en este caso) es lo que nos une. El barrio se ha vuelto crítico, transversal y participativo. El barrio está que arde.

martes, 6 de abril de 2010

Escrito a mano


Si mi madre supiera...

Domingo 4 abril 2010
Ciudad Aljarafe

¿Tengo una historia con N.? ¿Tengo una historia con B.? Lo que definitivamente sí tengo es una historia con Mario Levrero. A veces me identifico con la bruja de su mujer, pero la mayor parte de las veces soy él. ¿Qué significa ser él? Tener las mismas (similares) angustias en relación a la gestión del tiempo, a los procesos interiores y a la pérdida de escucha de la voz que nos habla y que nos hace nosotros mismos -esa pérdida de contacto de la que vengo hablando (*), esa falta de temas que es, también, una muerte de la imaginación (**). Él habla de la memoria (ML) como única fuente de sus fantasías, y quizá así deba ser. Yo hablo de que ninguna historia parece canalizar los temas que me importan, si es que están en alguna parte. Él (ML) está profundamente preocupado por el dibujo de su letra y yo escribo amanuensemente desde hace un siglo y no creo que eso haya hecho que sea mejor persona en ningún sentido -a pesar de mi defensa, hace unas horas, de la escritura a mano, y la caligrafía, como herramienta de un proceso mental más fino, acotado, certero, vertebrado y verdadero. Para escribir a mano, necesito las ideas de antemano, necesito su arquitectura dibujada en mi cabeza, necesito que existan esas ideas y se dispongan delante de mí, inmanentes, independientes, absolutas, para que mi mano las transe por palabras. Sé que, en cierta medida, esto es diametralmente opuesto a lo que defiende (pero imposible hablar de algo parecido a defensa en relación a este libro) ML -El discurso vacío-, en el que la creación del discurso es un fin para el que el medio es la prosa, la escritura.

Pero yo, que escribo a mano desde que era niña, y que he redescubierto escribir a mano, persigo otra cosa: que el discurso aparezca, exista-en-sí a la vez que mi mano lo descubre; que se haga en acto a través del pensamiento, que necesita de un tiempo y un ritmo concretos, desacelerados, y que la palabra pierda en velocidad al mismo tiempo que gana en demasía. "Doña Mencía, sepa usted que es dueña de mi corazón", declamaba aquel infame actor de la representación -visita guiada- al Castillo de Cuéllar. La palabra escrita tiene que conservar la candidez del habla y servirse del flujo de pensamiento que posibilita a aquélla. Por eso creo que no hay nada más pervertido que domesticarla con la posibilidad de la edición absoluta, de la re-edición omnipresente, y que las ideas que no saben ser desarrolladas con el golpe de la tinta sobre el papel no merecen ser consideradas. (***)

(*) No aquí, en mis propios apuntes, y mis apuntes son los depositarios de la escritura a mano, d´habitué.
(**) De la muerte de la imaginación hablaba in extenso Catherine Millet en Celos, y quizá sea lo más rescatable del libro.
(***) Este texto está transcrito tal cual del original a mano, no he cambiado ni una coma. Como le dije a un amigo hace pocos días, creo que sólo a mano se escribe de verdad. Y el libro del que hablo se llama El discurso vacío, Mario Levrero, Caballo de Troya 2007.
(y) escribo esta entrada escuchando obsesivamente una canción.
Se ha producido un error en este gadget.