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jueves, 3 de diciembre de 2009

Percusión contemporánea


Después de muchos meses desde el minuto en que pensé en el tema de este artículo, después de varios atrasos y de muchas entrevistas bonitas y placenteras, después de haber conocido a Miquel Bernat, a Juanjo Guillem y a todos estos músicos dedicados al arte sonoro de nuestro tiempo, por fin, cerramos el año editorial junto a la revista Calle 20 con esta colaboración. La percusión en España está ahí para ser escuchada.

La revista está en plena distribución por locales de Madrid, Barcelona, Valencia y alguna otra ciudad. El repor se puede leer todo él aquí.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Suite 101 vs Qué Leer 147

Me resisto a renunciar al verano. Mientras lloraba como una magdalena, también aprendí a disfrutar de mi llanto. En el trabajo, que es de lo que se habla aquí, se me iban las fuentes de ingresos de vacaciones, pero encontré un sitio donde, en vez de dormir, trabajaba a escondidas. Los chicos de Suite 101 desembarcaban en septiembre para la comunidad latinoamericana y me dejaron ser uno de sus colaboradores en la sombra de la web beta.

Éste el sitio original, canadiense. Aquí, desde hace pocos días (que ya estoy tardando en contarlo) puede verse la edición en español. Participamos con artículos originales, sobre todos los temas posibles, y mantenemos la autoría de ellos a cambio de cobrar, eventualmente, por los clicks que los usuarios realicen en los anuncios.

Un modelo extraño pero en el que me embarqué con ganas de: 1) escribir mucho. 2) retarme a mí misma en ese periodo oscuro. 3) utilizar las posibilidades que el medio me daba. 4) ganar mucho dinero.

Por lo que sé, mis artículos difícilmente me darán buenas retribuciones. Intento salirme de mis habituales ítems culturales, pero no me resulta fácil escribir sobre consejos de belleza o prácticas aberrantes de sexo. Los días se están poniendo más oscuros, en lo que a clima se refiere, y yo he tenido que parar las colaboraciones pero seguiré en ellas en la medida que el resto de cosas me lo permita. Todos los artículos que alcancé a escribir este verano están en este link.

Y apareció el otoño con su temporada voraz y algunas cosas han empezado a caer sobre mí en forma de encargo. Uno que, como todos, recibí e hice con mucho cariño es la crítica de Matar en Barcelona, que supone mi regreso después de varios meses a Qué Leer.

El libro se defiende solo. Pero me salió así de entusiasta porque: 1) soy una entusiasta, que en el siglo XVII quería decir fanático, es decir, el proto-fan. 2) lo disfruté, con las cuatro neuronas críticas que tengo, como una cochina. 3) los cuentos son en 80% muy recomendables y en un 20% altamente disfrutables. 4) la curiosa transparencia con la que el lector es enganchado en estas ficciones-basadas-en-hechos-reales, una como pregnancia de tela de araña que es muy, pero que muy deliciosa. Y por todas las cosas que cuento en la crítica.

Así que en la recientemente aparecida Qué Leer 147 -y subiendo desde la página 10 a la tercera de la sección críticas- se puede leer esto que enlazo aquí. Matar en Barcelona visto por Carolina León.

jueves, 12 de marzo de 2009

Gimme that Jazz en Calle 20

Un día llegas a casa y tu ordenador portatil no quiere arrancar más. Por supuesto, llevas al menos doce meses sin guardar los archivos en otro sitio lógico, para estos menesteres. Llamas por teléfono a los bomberos más inmediatos: se arremangan la camisa y trabajan durante dos días. Ves sus musculosos brazos abrirse camino entre cables, trozos de chips, conectores, placas madre y la madre que los parió. A ratos, pareciera que no va a haber más remedio que renunciar a doce meses de escribir: ciento cincuenta páginas de un libro muy lejos de ver mi luz, y docenas de reseñas, comentarios, reportajes, críticas que haces sólo para ti misma, reflexiones, semi-ensayos, carcajadas, veleidades.

Pero los bomberos todo lo pueden. Son super-hombres. Sus musculosos brazos de nada servirían sin unas gigantescas y bien provistas cabezas. Los quiero. Me quieren. Me arreglan el ordenador portátil para que pueda seguir acumulando mi basura intelectual. Qué felicidad.

Por su intrépida actuación, digna de un canal de documentales de accidentes, hazañas, proezas y catástrofes, puedo hoy contaros que, por fin, apareció mi reportaje acerca de "nuevos valores del jazz", o músicos extraordinarios, medio locos, solventes instrumentistas, muy muy jóvenes, que no tienen reparos en introducir en el jazz cuantos elementos les parezcan apetecibles. Reportaje "Al jazz lo que no es del jazz" en Calle 20. Aquí, dejo enlace a la revista, que se puede leer enterita en pdf (si no la encuentras en tu bar favorito):


Y, aquí, quien quiera puede leer el reportaje (pdf).

martes, 5 de agosto de 2008

José González: bardo del Norte o del Sur


Está en nuestra naturaleza, canta el sueco de origen argentino. Estos ya no son los tiempos de Dylan y Baez, pero no dejan de emocionarnos la caricia de una guitarra acústica bien rasgada, una voz dolorosa en su nasalidad, y unos versos como puñaladas. Y éstos, los de este muchacho -que va ganando puntos para ser considerado un discípulo de Leonard Cohen, con dos discos como dos castillos- son auténticas puyas, cantadas con tal dulzura que se diría no ha roto un plato en su vida. “Algún día, estarás de rodillas sobre la mierda que sembraste”: ser fan de José tiene su puntito masoquista, sin duda. No es ésta una edición cuajada de francotiradores del alma, aunque podremos disfrutar de epígonos de la guitarra y la voz como El Hijo, caminando senderos más literarios, o de adalides de la canción flageladora como American Music Club, actuaciones que van a hacer las delicias de los fibers de corazón tierno. En el caso de González, la solidez y las -cada vez más hermosas- texturas de sus canciones son valores propios. Así que, junto al punchipunchi de la carpa de al lado, la voz de Joselito, en su camastro árido de guitarra y percusiones tropicales, nos erizará toda la piel.

//Publicado en Fiber Viernes 19 de julio. Artículo previo. Me gusta mucho cómo quedó en papel, aunque ninguno de mis textos de este FIB 2008 me parece nada excepcional. Todos los textos , este año, se tradujeron al inglés, y sé que se la sudaron con más de uno. ¡Esforzados traductores de Fiber, os saludo! //

lunes, 9 de junio de 2008

César Aira: superhéroe lacaniano

Nadie se atreve a clasificar a César Aira. Ni él mismo lo hace. Su ingente producción–novela, cuento, ensayo- abarca toda tipo de textos. Hace gala de una fantasía desbordada pero mantiene, escrupulosamente, la verosimilitud; crea sorpresa en cada página, pero se guarda mucho de dejar cabos sueltos. Las aventuras de Barbaverde, su última publicación, es una montaña rusa de fantasía y coherencia.


El bien, el mal, la humanidad indefensa y una ciudad –Rosario, Argentina- como decorado. “Hacía años que quería hacer una serie de novelas con un mismo grupo de personajes, el marco tradicional de las viejas series de Batman o Superman: el supervillano, el superhéroe, el joven periodista, una chica bonita…” El proyecto era seguir produciendo estas novelas hasta su muerte, pero se cansó en la cuarta. Así quedó Las aventuras de Barbaverde. Dentro de esas cuatro novelas, no esperes que Aira se repita. Escribe y publica desde hace treinta años, pero “para que siga valiendo la pena hacerlo, implica plantearse desafíos mayores, subir la apuesta cada vez”.

Pero nada es lo que parece. Dentro de “El gran salmón”, “El secreto del Presente”, “Los juguetes” y “En el gran hotel” hay temas y sentidos que trascienden la novela de aventuras. Mediante los malvados planes del Profesor Frasca, se habla de la distribución de la riqueza, la avaricia del género humano, el devenir de la historia o la abstracción de las finanzas (en el episodio del “remate” que, dice, “me hizo un lío enorme en la cabeza”). Es que, lo que le sale “viene ya condimentado con mis lecturas de Lacan o de Leibniz, la cultura contemporánea, la filosofía o el psicoanálisis…” Los libros cuentan, además, con una suculenta pareja de protagonistas: Aldo Sabor –periodista inexperto que se “pega” al héroe- y Karina –artista plástica-, amén de una serie de secundarios de trazo grueso con los que se divierte hablándonos del papel irrisorio de las universidades, las intenciones torcidas del arte contemporáneo, la sociedad flanqueada por los medios de comunicación o la generación perdida de la Argentina de hoy.

Aira se aleja conscientemente del discurso surrealista; en el interior de sus aparentes locuras, mantiene un escrupuloso apego a la coherencia: “Me ha quedado de mi vocación original, que era la novela convencional. Me quedó ese gusto por una novela estructurada, como las de Balzac o todo el siglo XIX. Trato de mantener un verosímil, una trama; cuando interviene un elemento muy extraño, al día siguiente me preocupo de buscarle una concatenación. No me gusta dejar cosas sueltas”.

Y, al mismo tiempo, “mis novelas se hacen sinuosas, porque cada día en efecto se me ocurre una cosa distinta, y la novela tuerce el rumbo. Se hacen imprevisibles. Pero lo son para mí al escribir, porque no sé qué va a pasar, y lo son para el lector”. Las aventuras de Barbaverde desconcierta, apabulla, emociona y atrapa. Como parte del juego, el héroe no tiene, como se acostumbra, una “identidad secreta”, sino que todo él es secreto: “Cuando empecé la primera, la del salmón, se me ocurrió hacer esa escena en los pasillos del hotel, con la figura de Barbaverde que siempre esquivaba; me gustó cómo quedó y salieron cuatro novelas con un protagonista que no aparece nunca”.

Se lo ha pasado como un niño escribiendo: “Fue una empresa larga. Pero no cierro la posibilidad de, dentro de algunos años, escribir Las nuevas aventuras de Barbaverde”.

//Publicado en Go Magazine Junio 2008//

martes, 1 de abril de 2008

Indie, Latinoamérica, Aira, las debilidades, el ego

Cada día encuentro más difícil y con menos propósito contar qué hago, a qué me dedico, o qué pienso. Es que la grosería inscrita en el acto de publicar lo que YO hago y lo que YO pienso se me atraganta no sabéis hasta qué punto. Los blogs se me atragantan. Pero tengo un blog. No, dos.

En el último gran libro que leí (YO leí), Las aventuras de Barbaverde de César Aira, hay un personaje que aparece en la cuarta aventura, la que transcurre en "el Gran Savoy" (¡qué libro tan fantástico! YO opino), muy fugazmente: una señora sesentona que edita un "periódico local" con sus opiniones, sus pensamientos, sus aleccionamientos a la comunidad de la que se cree guía espiritual y benefactora moral, y se enemista con aquellos vecinos que ni se interesan por su panfleto y no quieren leerlo ni regalado. Ella es una blogger de la Argentina profunda.

Doce Notas (ese trabajo que me ha caído del cielo) acaba de ver publicada su nueva edición, la revista número 61 (segunda en la web) y el Día a Día número 2. Esto quiere decir que cualquier cosa que te interese al respecto de la música (clásica, contemporánea, lírica, la más transgresora, YO digo) y la danza, lo puedes encontrar ahí. Y, si no lo encuentras, es porque alguien se olvidó de contárnoslo. De más está decir cuánto me estoy divirtiendo y cuánto estoy aprendiendo aquí. Voy al Auditorio Nacional y le doy la mano a Josep Pons. Asisto a un concierto de Rachmaninov y me dan los hipos como sólo me ha provocado un directo de Nick Cave.

La otra parte de mi esfuerzo, en el último mes y medio, estuvo dedicada a este artículo: el Indie Latinoamericano, una peregrina idea/excusa bajo la que reunir a los artistas que más me interesan en la actualidad. Gepe, Lisandro Aristimuño, Javiera Mena, Coiffeur y unos cuantos más. Aparece en las páginas de Calle 20, en el número de abril. Sólo espero que sirva a alguno para abrirle las orejas un poco más, para emborronar prejuicios y predisponer a los incautos. Sólo espero que Javiera consiga una discográfica que le distribuya en España, que Coiffeur venga pronto a hacer gira, que Quiero Club sustituya en los anaqueles a los soplagaitas esos de Maná.

Y, me pregunto YO, ¿por qué llevo dos años rebuscando denodada en estos países, como si en España no hubiera grupos y cantautores? ¿Por qué siento que es más auténtico, me llama más, me otorga más forma y me reinventa la música de estos que están al otro lado del Atlántico? Sí, he oído grupos españoles de estos últimos dos años, y no me quedo con casi nadie. Mucho mimetismo y poca autenticidad. Un capote aparte para Señor Chinarro, el mejor cantautor de mi generación.

Esto es, al cabo, lo que YO pienso. Qué grosera.

martes, 11 de marzo de 2008

Goldfrapp: de accidentes y psicodelia

¿Alison Goldfrapp en aires folkies? En todo caso, folk de aires ingleses, acompañado de un sonsonete extravagante y marciano. ¿Goldfrapp se vuelve poppy? Más bien, la utilización morbosa de una superficie convencional para amoldar historias de alucinaciones y viajes interiores y reales. ¿Alison y Will componiendo psicodelia? Es un sentimiento indefinido, debajo de cada nuevo corte, en un ‘Seventh Tree’ (EMI, 2008) optimista, extraño, rebuscado, líquido y hermoso. Pura gallardía a cuatro manos.

Nos tienen acostumbrados a cambiar la piel de cordero por pellejo de lobo, a reaccionar con furia a los encasillamientos y a reinventarse con una autoironía envidiable y original, que ya podríamos ver con más asiduidad en la música británica. Y vienen de parir un cuarto álbum que no a todo el mundo va a satisfacer. Los más, se sentirán defraudados por estructuras de apariencia convencional, como si hubiesen hecho una impensable rendición al pop. Este ‘Seventh Tree’ supone, sin embargo, encontronazos genuinos con la complejidad temática y la osadía instrumental, acercamiento a las muy fecundas fuentes del folk campestre, la poesía inglesa y la desenfocada psicodelia, a modo de inspiración. Will y Alison regresan, nuevos, distintos, brillantes: “Nuestra relación musical ha cambiado mucho, hemos crecido, hemos aprendido cosas, en especial a abandonar antes una idea que no funciona; a visualizar lo central de cada cosa: que necesitas buenas melodías, atmósfera y una forma de moverte entre las canciones. Sí, como equipo musical hemos mejorado…”

En ‘Seventh Tree’ hay un sentimiento perpetuo de viaje, de traslación: cuando una canción parecía haber empezado (hablemos de ‘Clowns’) como una suave serenata, se transforma en un intrincado vals. El tema del viaje se ha colado en todo el disco: “Fue algo accidental. Cuando estábamos llegando hacia el final del álbum, vi que muchas de las canciones hablaban de viajar, irse al extranjero, o hacer un viaje metafórico, o un trayecto físico… Me di cuenta de que quería poner ese sentimiento de ciertas películas americanas, las road movies, en las que alguien, de pronto, parte, la música comienza, se abre la idea de nuevos horizontes…” También, al menos como inspiración sonora y motivación de búsqueda, está el viaje psicodélico (imprescindibles ‘Eat Yourself’ o ‘Cologne Cerrone Houdini’). Will se esfuerza, a base de puntos suspensivos, en darnos pistas: “Creo que hemos perseguido la idea de algo… un poco soñador, un poco borroso, ¿sabes? Cuando la mente está neblinosa, y las percepciones no son las justas, quizá se estrechan… No hablamos de psicodelia musical, no es Jimi Hendrix; es algo amplio, que remite a sonidos, colores, olores… Todo lo que no es palabrería o intelectualidad, todo lo que se junta en ese sentimiento”.

Ese tamiz se traduce en formas de creación sin cadenas: improvisación vocal. Alison: “Sí tenía letra para esa canción (‘Eat Yourself’) pero no la canté. Era como si el sonido no funcionara, y estábamos atrapados, intentando arreglar aquello… Así que lo dejé, y lo convertimos en otra cosa, y la canción es muy distinta al final. Se vuelve…”, y Will le asiste: “Panorámica”. ‘Seventh Tree’ tiene un handicap: a primera escucha, suena como “sin mordisco”, plácido y privado del fuego incandescente que tuvo el predecesor ‘Supernature’. ‘A&E’, su primer sencillo, tiene en parte la culpa. Alison dice: “Es raro, porque sí es bastante pop, pero no lo es en absoluto, en especial por la letra, es muy oscura: A&E significa “Accidentes y Emergencias”, y va de alguien que pasa un tiempo en el hospital, alucinando y todo eso; quizá la melodía es elevadora, pero el contenido no es pop para nada”. Will se retuerce en su asiento: “Y no tiene una estructura pop convencional, ni la gran segunda estrofa del pop. De hecho, quienes escucharon el single previamente se quejaban de que era rara”. “Sí, sí”, Alison por su parte: “Sólo en la superficie es una canción pop, e incluso trivial, pero no es nada convencional en ningún sentido. Esa percepción es deformada”.

Y ese proceloso mar de clasificaciones y despistes ontológicos hará que muchos de sus seguidores se pierdan en una colección fundamental: “Algunas veces tienes algo y piensas: ¡es simple y sólido! Y se lo pones a alguien y te dice ¿Qué coño es esto?”. De nuevo Will se dobla de risa. “No tiene ningún sentido, cuando creías que era muy normal, no lo era; pensaste que era algo loco, y otro dijo que muy pop”. El tema, a todas luces, les entusiasma. Will: “Es algo en las letras, que son no-pop por completo. Ahí es donde se pone interesante. Es como cuando ves esas fotografías hermosísimas, paisajes espectaculares y realistas, pero en el borde del marco aparece una cuchilla o algo así”. Alison remata: “Estábamos de lo más angustiados haciendo el álbum, pensando esto no le va a gustar a nadie, esto no lo va a escuchar nadie… Lo último que pensábamos era que la gente lo encontrara poppy… No está bajo nuestro control”.

//Publicado en Go Magazine Marzo 2008 //

martes, 12 de febrero de 2008

Tom McCarthy: Mind the gap

En un mundo como el tuyo y como el mío, hay un tipo como tú o como yo, al que le cae algo en la cabeza. Su regreso al mundo no es, empero, trivial: contiene ocho millones y medio de libras que le impiden hablar del “accidente” por siempre jamás, pero le permitirán hacer otras cosas. Y, ¿qué hace? Re-crear una y otra vez los momentos de su vida que le devuelven la sensación de realidad perdida.


Tom McCarthy (Londres, 1969) irrumpe en el panorama internacional con “Residuos”, novela que, con apariencia de epopeya cotidiana y sin heroicidad, está construida como una espiral de obsesión por eliminar ese vacío, ese “residuo” de la conciencia que nos separa de la realidad. Un “hombre-cualquiera”, en un Londres tan vivo que se siente, asume la misión, egoísta y desinteresada al tiempo, de producir tantas repeticiones como sean necesarias para acceder a otro nivel de percepción. Ballard, Burroughs y Cervantes en el tejido referencial y una lectura que incrementa la tensión y la profundidad psicológica a medida que avanza.

¿De dónde te viene el hábito de escribir? Crecí en una familia literaria, y siempre asumí que debía ser escritor. Con siete años, escribí ‘Macbeth, por Tom McCarthy’. No me importaba que alguien lo hubiese escrito antes –pero tampoco le importaba a Shakespeare. Creo que abandoné a medio camino y salí a jugar al fútbol.

¿Cómo nació la International Necronautical Society, que tú fundaste? Estaba muy interesado en las formas de las vanguardias del siglo XX: manifiestos, comités, proclamas, expulsiones.., y me planteé una actualización semi-paródica para poner en juego algunas preocupaciones litearias, como el tema de la repetición, muerte y representación. Estaba muy involucrado con el mundo artístico, y en ese contexto ya se usaban estructuras parecidas, como la Association of Autonomous Astronauts o NSK (Neue Slovenishce Kunst).

Y ¿por qué una novela? ¿Cómo nació el argumento? La novela es un formato convencional, pero permite exploración infinita dentro de sí. “Ulises” es una novela... El argumento de “Residuos” nació por accidente: estaba en una fiesta, mirando fijamente una grieta en la pared, y tuve un momento de intenso déjà-vu, como el protagonista. Pensé: “¿No sería precioso poder reconstruir este instante? Y después, ¿dónde te detendrías?..”

¿Cómo describirías la “búsqueda” que emprende el narrador? Él reconstruye obsesivamente ciertos momentos, de tal forma que puede habitar su tiempo y su “modo”; y re-crea situaciones más extremas cada vez. Esas re-creaciones son para él como modulaciones y escalas alrededor de una idea fija.

¿Por qué sin nombre? Él es Cualquier Hombre: tú, yo, todo el mundo y ninguno. Para los Cíclopes, Odiseo tampoco tiene nombre.

Esa “búsqueda de realidad” está muy alejada de la metafísica, ¿por qué? El héroe siente al principio un ansia de trascendencia metafísica, pero termina comprendiendo que la materia y el caos son las cosas más reales que existen. En términos filosóficos, es una novela muy anti-metafísica: es como si pusiésemos a Hegel y Bataille en combate de boxeo, y Bataille noquea a Hegel y esparce su sangre por todas las primeras filas del público.

La exploración del protagonista, se diría, es del intervalo entre la conciencia y la realidad, tanto en el tiempo como en el espacio, ¿es así? Sí: el héroe experimenta la materia en el espacio, cuando se tumba a mirar el polvo moverse en el aire sobre su escalera; y la experimenta en el tiempo, observándolo flotar por horas, y preguntándose cuánto tiempo tardará en caer –y, por extensión, cuánto falta para que el universo y toda la materia colapse.

Re-crear para aproximarse a la realidad, ¿no es mentiroso? Cuanto más se aproxima a ella (una verdadera muerte), más cerca del éxito se siente… La paradoja que pone en juego el héroe de “Residuos” es la misma de Don Quijote: para ser más “auténtico”, tiene que ir hasta los últimos extremos de la artificialidad. En última instancia, accede a lo “real”, no mediante una “buena” simulación, sino más bien a través de una ruptura dentro de su violencia estilizada: su “re-creación” del atraco sale fallida y empieza a ver morir gente –y, para él, eso es fantástico.

¿Qué estás escribiendo ahora? Una novela llena de la materia versus el ideal, historia y recuerdos y trauma. Se llama ‘C’ y trata del duelo y la tecnología. Vintage lo publicará en los Estados Unidos en 2009 o 2010, pero ¡aún tengo que acabarlo!

//Publicado en Go Magazine, febrero 2008. Residuos está publicado en Lengua de Trapo. El título, Mind the gap, es una pequeña broma personal//

miércoles, 16 de enero de 2008

Post-rockea en Calle 20

Aún no he podido recoger la revista y no he visto el resultado en el papel. Pero está en la web: Calle 20 publica este mes (enero 2008) un reportaje de servidora contando con detalles los nuevos lanzamientos y grupos adscritos al género post-rock. Instrumentación rockera, desarrollos interminables, experimentación sonora, ruido, coros campestres e intensidad, gloriosa intensidad para los tiempos light que nos arrastran. Entre los nombres: This Will Destroy You, Yndi Halda, Samuel Jackson 5, September Malevolence, Her Name Is Calla... A todos ellos, merece mucho prestarles atención.

Desafortunadamente, algún corrector ambicioso de éxitos cambió, en la entradilla, la palabra "deceso" por la palabra "deseo" (¿Freud, algo que decir?), dejando sin sentido todo el párrafo. Anyway. Disfruten.

viernes, 11 de enero de 2008

Independencia Cultural: indie chileno en la década del 2000

País largo como una hebra, entre la cordillera y el océano, sufre de aislamiento natural. Pero, dentro, experimenta un momento de creación musical efervescente que se vive como una sacudida del abotargamiento. Los artistas de esta generación se presentan sin complejos, evolucionan sin pedir permiso y van dejando, en lo que va de década, el poso de un trabajo serio y creativamente goloso. Eso sí, en este reportaje, no hay dos iguales.

Informe Indie Chileno

Era 1986, duros tiempos para hacer pop en Chile. Uno de los grupos de la época (mitológicos de punta a punta del subcontinente), Los Prisioneros, cerraba con ese tema el recordado ‘Pateando Piedras’ (Emi Odeón Chilena, 1986): ‘Independencia cultural’ es tan lúcida y actual que fascina. En Chile, creativamente, siempre se ha mirado poco, o a destiempo, hacia fuera. Pero aquí vamos a hablar del hoy. La agitación interna que se vive en lo musical merece que nos detengamos a revisar qué, y por qué, y quiénes.

Daniel Riveros, Gepe, ha acaparado recientemente la suficiente atención (siendo bien recibido además en Argentina, México y España) para tener que vérselas con envidias y otras yerbas. Alguien dijo en la prensa que era “el nuevo Víctor Jara” y el eco se amplificó. Puede que no lidere ningún movimiento ideológico pero –salvando las distancias-, él está recorriendo el camino de búsqueda de un lenguaje que todo autor debería seguir. Dice, “yo lo tengo como referente musical, no como figura”. No es el único, voto a bríos. En la senda de la recuperación desacomplejada y recreativa del folk, está el trabajo de Manuel García, con ‘Pánico’ (Alerce, 2005), aliento trovero y una voz que remite inmediatamente a la de Silvio Rodríguez. Cerca, pero sin tocarse, se sitúa Leo Quinteros (telonero de la reciente gira de Dominique A); su cuarto álbum es ‘Los accidentes del futuro’: esquemas pop-rock sesenteros, jugueteo melódico y textos de enorme solidez. Escucharle trae a la memoria grandes nombres del rock y figuras sabias del pop latinoamericano como Charly García.

Ni tanto ni tan calvo

“En Chile hubo un periodo cultural un poco vacío o muy reprimido durante los 70 y 80. En los 90 empezaron a ocurrir cosas. La segunda mitad de los 90 sirvió para crear una plataforma para que la generación más joven, la que empezó a florecer en el 2000, pudiera tener mejores herramientas de creación. A la vez, esa generación quiere sacarse el estigma de arte politizado que tenían la mayoría de las creaciones chilenas”, dice Rodrigo Santis, capo de Quemasucabeza, uno de los sellos que más y mejor agitan allí. Desde Neurotyka, discográfica que anima la escena alternativa desde el 2004, opina Hixaga: “Siempre ha existido una escena independiente, no muy grande, claro, por el tamaño de nuestro mercado. Ahora bien, desde la irrupción de las nuevas tecnologias, las que tienen que ver con la internet social o web 2.0, la escena musical se ha expandido. No creo que sea un momento especial, sino que tanto el público como los mismos artistas, profesionales y aficionados, pueden dar a conocer de manera mas fácil y abierta su trabajo, lo que genera que se produzcan movimientos, intercambios y colaboraciones”. El concepto de autor se ve representado en esta casa por el trabajo de Fernando Milagros, de profesión actor, que se inspira en el country-folk, la intimidad de un Devendra y el eco arrastrado de un Yann Tiersen, sin renunciar a su identidad: ‘Vacaciones en el patio de mi casa’ (Neurotyka) es su debut. Este sello, por su lado, presta atención a otros estilos, como el hip hop de Colectivo Etéreo (maravillosa su ‘Balas y Falos’), integrado por Prospegto Arkano, Menda, Dj Vaskular, Tonossepia y una de las almas más inquietas de Santiago: Dadalú. Rapera porque, dice, en un rap se pueden decir muchas más cosas que en una canción, habla sin tapujos de la creación, de ser mujer y músico en Chile hoy, y su desparpajo da mucha envidia.

Despegando del underground, hay más mujeres de carreras prometedoras. Javiera Mena ya editó su ‘Esquemas Juveniles’ (Índice Virgen) en Argentina y México: coquetea con el tecno-pop, cuenta historias de corazón roto con dulzura y, entre lo frívolo y lo sentimental, está creando una imaginería poderosa. Imprescindible su dúo con Gepe en ‘Sol de invierno’. Francisca Valenzuela, jovencísima debutante con ‘Muérdete la lengua’ (Feria La Oreja, 2007), ha llamado la atención por la frescura de su pop de autor, aunque parece que quiere jugar en otras ligas. El tiempo dictará sentencia.

El Sueño de la Casa Propia encierra un proyecto personal (José Manuel Cerda), desde Valparaíso, con personalidad electrónica y sentimiento lírico. Y mucho más: el pop marciano de Teleradio Donoso (‘Gran Santiago’). Perrosky (‘El ritmo y la calle’), músicos con años de experiencia que hacen un blues-rock con resonancias de The Gun Club o Violent Femmes. Matorral, Guiso, los hermanos Mostro, Familea Miranda o los restos del mejor grupo de fusión, Fulano, reconvertidos en La Media Banda. Pero aquí, ya, estamos “pateando piedras”.


//Este reportaje (junto con la entrevista a Gepe que subí anteriormente) fue publicado en Clone Magazine número 30 enero-febrero 2008. ¿Por qué Chile? Porque es mi debilidad, porque el momento creativo de esta nueva generación es francamente impresionante, porque todo me suena más auténtico, porque sí y por el apoyo y la fe de Pablo Vinuesa//.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

De Flickr a Cahiers

Quién me iba a decir a mí que alguna vez iba a ver publicado mi nombre en una de las revistas más prestigiosas y admiradas que existen. Cahiers du Cinéma, en su edición España, lleva este mes de diciembre (número 7) un artículo salido de esta fábrica.

Las carambolas suceden. Llevo tres años en Flickr. He conocido a muchos contactos, y a veces he conocido a las personas detrás de los contactos. Así sucedió con Luís - Una cierta mirada. Él es alcalaíno, de los de verdad (mientras que yo sólo vivo aquí y trato de sacarle partido). Dirige el Festival Alcine y la sección cinematográfica de las actividades culturales desde la Fundación Colegio del Rey.

Él me puso en contacto con Cahiers. Sin conocerme de nada, han confiado en mí, y en la página 47 (dos tercios de la misma para ser exactos) está la crónica de lo que pude ver en Alcine: mi nombre al lado de firmas como las de Carlos Reviriego o Carlos F. Heredero. Cuánto tocayo.

Eso me trae a la cabeza una anécdota: hace muchos años, traté de hacer pinitos en un diario sevillano, donde solía publicar un profesor de la facultad de Ciencias de la Comunicación y crítico eminentísimo, especializado en música en el cine: Carlos Colón. Colón me daba clases y yo repetía a diario que me recordaba (lejanamente) a mi padre. Aquel textito (creo que un repaso a la agenda musical de un olvidadísimo fin de semana) salió firmado como Carolina Colón.

Cahiers - Alcine

jueves, 8 de noviembre de 2007

Batir la marca

Este mes (noviembre, número 22), aparece en Calle 20 un reportaje titulado "Batir la marca" (el título, tengo que decir, no se lo he puesto yo), firmado por mí y del cual estoy orgullosísima. El parto fue, empero, difícil. La propuesta surgió hace más de un año (en una visita a Barcelona, en casa de mi amiga Rocío, artista maravillosa, y peripateando las galerías del Borne, donde saltaron a mis manos las chapas de Agente Morillas). Eso hace que dé más gustito haber llevado a cabo el proyecto, en una forma muy cercana a lo que se pretendía. Se centra en el trabajo de cinco ilustradores-dibujantes que, como fórmula de profesionalización, se venden a sí mismos, bajo su propia marca. Los riesgos, las dificultades y las ventajas, los estímulos y los premios. Sus egos y alteregos son: El Perro Vuela/Rocío Macías, She Rules/Patricia, Agente Morillas/Mamen Morillas, Malota/Mar Hernández y HolaPorQué/Eduardo y Ana.

Son cinco, no al azar, pero no es un artículo totalizador. Representan diferentes formas de trabajo y están en momentos distintos de la escalada a la visibilidad. Pero todos merecen la pena muchísimo, y se van a cotizar una jartá en poco tiempo. Ya veréis.

Batir la marca en Calle 20

lunes, 5 de noviembre de 2007

Como el musguito en la piedra

Me autocito: "Aunque suene chocante, cuando se ha escuchado a la poetisa popular de Chile, se intuye esa conexión lírica que va desde Violeta Parra hasta Daniel Riveros, una poética del intervalo, de hueco sin rellenar, de espacio de incertidumbre y pena". Se trataba de hablar de Gepe, pero no hay Gepe sin Violeta, sin melancolía, sin gap. Es un discurso que elaboro hace tiempo, pero a un nivel muy interior; espero lograr compartir esa subespecie del sentimiento. Hay mucho más, empero.

Gepe - Como el musguito en la piedra - RdL 256. Aunque hace varios días que salió la revista, yo no la he visto hasta hoy. Con celo de promiscua y orgullo de paridora, anuncio: el artículo al que dio lugar esta entrevista ha visto la luz este mes en la revista Rock de Lux.

Como el musguito en la piedra

jueves, 30 de agosto de 2007

Eno: Another Green World

















¿Por qué acordarse ahora de un disco parido hace más de treinta años? Llámenme nostálgica, pero a día de hoy aún me asombro con la audacia conceptual y belleza formal de este álbum, parido en tal estado de gracia, que hace más que pertinente remontarnos a cuando usábamos chupete. Brian Eno podría ser mi padre, pero por fortuna no lo es y podemos volver una y otra vez a este retro-vanguardista mundo verde.

Porque, en lugar de estar poniendo en orden su vida como buen burgués, entre 1973 y 1975 Brian Eno estaba desgastándose la vista entre sintetizadores y magnetófonos, poniendo a parir la idiosincrasia de la canción pop y dando los primeros pasos en la academia de gurús, donde se graduaría poco después.

“Another Green World” pertenece a una etapa especialmente prolífica del británico, justo después de abandonar Roxy Music (con Ferry no había convivencia posible), en la que Eno abraza sin timidez su “misión” en el mundo y bombardea, literalmente, con ideas, experimentos y discos. Cuatro ídem en tres años (“Here Come the Warm Jets”, “Taking Tiger Mountain (by Estrategy)”, el que nos ocupa y “Discreet Music”), más otro firmado en comandita con Robert Fripp (“No Pussyfooting”). Cualquiera de estos te lo puedes coser a la oreja de aquí hasta que te mueras, pero “Another Green World” contiene las suficientes preguntas como para ser considerado un pilar: con él, su autor se deshacía de numerosos postulados rockistas y, por delante de él, ya (casi) nada iba a ser igual.

Un estudio es una casa

Verano de 1975, Brian Eno y sus secuaces (entre ellos Paul Rudolph, Percy Jones, Phil Collins, John Cale y Robert Fripp) se encierran en los estudios Island de Londres para grabar un disco. El mentado se propone probar la flexibilidad y capacidad de respuesta de los músicos en una situación desconocida: aparte de la cafetera del rubio funcionando a plena máquina, no llevan nada escrito ni preparado. El proceso da de sí catorce cortes, de los que cinco son canciones “estándar”, y cuya secuenciación en el disco es primorosamente dispuesta, en una progresión de sentido que puede llamarse “conceptual”. Si tuviésemos en las manos la edición vinilo, además, apreciaríamos los ritmos, texturas e intenciones sensiblemente distintos de ambos lados: la cara A concentrando las pequeñas epopeyas pop de formas clásicas y arreglos marcianos (“I’ll come running”, “St. Elmo’s fire”); el lado B diluyéndose en piezas instrumentales, espaciosas y tersas (la preciosa “Becalmed”, la hipnótica “Sombre reptiles”), que preludian la llegada del hedonismo “ambient” al que se dedicaría en breve.

Eno se hace dueño y señor de la mesa de mezclas, y toca y modifica la cadena genética de cada instrumento: en “Another Green World” nada es lo que parece. Las cintas, los filtros pasan a ser instrumentos ellos mismos; algo en lo que este disco (y algunos más de la época) es pionero. Brian Eno usa el estudio para generar frecuencias y timbres nuevos, y luego nos divierte con nombres entrañables como “snake guitar” (“porque tiene esa cualidad líquida, llena de nervio y velocidad”, diría en una entrevista), “castanet guitar” (tocada con mazos y pasada después por filtros sucesivos, hasta que suena mismamente como unas castañuelas) o “Leslie piano”. No sólo de efectos está hecho el mundo verde, porque Eno sabía muy bien con qué intérpretes contaba: el más memorable es sin duda la “Whimshurst guitar” que Fripp, inspiradísimo, pegó a los compases finales de “St. Elmo’s fire”, imitando con las cuerdas de su Les Paul el comportamiento errático e impredecible de un generador de alta potencia. La voz neutra y andrógina de Eno canta las pocas letras que se escuchan en el disco, en las que importa su sonoridad y no su significado. En las últimas fases de la producción, Eno se divirtió desechando parte del trabajo, eliminando pistas superfluas con las que, según él, sólo oscurecía el resultado. Ese resultado es felizmente desafiante, nada acomodaticio y radicalmente pop.

El mundo ha rodado demasiado deprisa los últimos treinta años pero, en lo musical, la culpa es en parte de Brian Eno. Desde el shoe-gazing a la electrónica minimal, sucesivas camadas de músicos le deben una porción de sus creaciones. Yo me someto a menudo a una regresión voluntaria, y me sumerjo en el mundo preter-digital, helado y verde de “Another Green World”. Sabiendo lo que sabemos, el ejercicio resulta de lo más sano. Que venga Freud a decirme lo contrario.

//Este artículo fue publicado en GO Magazine en marzo 2006, ¿por qué lo rescato ahora? Porque me gusta lo suficiente. Y porque no tengo ganas de escribir.//

miércoles, 29 de agosto de 2007

ATMO: Independientes sin red

No hay imagen inocente, ya sea fija o en movimiento: ése es el centro del dilema que arrastra el cine documental. Cualquier objeto, persona o situación es modificado -envilecido- por el simple hecho de ser observado –no digamos ya por ser filmado-; la más simple decisión –vg. el emplazamiento de la cámara- es una toma de posición. Y toda toma de posición es política.

Algunos creen que es una manera de producir propaganda con coartada intelectual; otros, que es la única forma honesta de hacer no-ficción. Un grupo de realizadores y productores independientes se ha bordado este axioma en el forro de la gorra para encarar, desde el 2000, la producción de películas bajo la etiqueta ATMO: una de las factorías europeas de audiovisual más creativas, prolíficas y tendenciosas del momento.

Ellos son los responsables de “Read My Lips”, clips que recorren la red cual reguero de pólvora, en los que personajes de la política mundial dicen aquello que nunca quisieron decir en público: mediante una elaborada técnica de sincronización, George Bush, Sadam Hussein o Bin Laden cantan canciones de amor, develan su verdadero discurso o ejercen de hipnotizadores de feria –véase “The Voice” de Johan Söderberg.

Además de las carátulas y animaciones que generan para televisión, lo más ambicioso de su proyecto es cosa del tándem Erik Gandini-Tarik Saleh. “Sacrificio: Who Betrayed Che Guevara?” (2000) escarbaba en circunstancias que muchos prefieren mantener en el limbo de la leyenda. Y en 2003 “Surplus: Terrorized into Being Consumers” (en un canal temático se emitió como “Superávit”) hizo que festivales del mundo entero se volvieran hacia ellos.

¿Por qué el 20% del planeta come el 80% de los recursos y se queda tan pancho? ¿Cuál es el derecho que tienen los gobernantes del G8 a fomentar la escalada loca del consumismo? ¿Y cuál el que se arrogan los manifestantes anti-globalización para destruir la propiedad ajena? “Surplus” es un sofisticado vídeo-clip de 90 minutos, que utiliza la música y el montaje en una búsqueda sensorial y no pretende explicar la realidad, sino levantar ampollas yuxtaponiendo elementos: una adolescente cubana que sueña con comer big-macs a paletadas, junto a un treintañero sueco que no sabe cómo gastar su dinero, junto a Steve Ballmer arengando cual domador a los desarrolladores del emporio Microsoft, junto al discurso de George Bush en que invita a perder el miedo a consumir… ¡Si Eisenstein levantara la cabeza!

Hace sólo unos meses presentaron “Gitmo: The New Rules of War”, que ya comenzó su carrera de premios y festivales, una película destinada a permanecer como el más completo documento de lo poco/nada que se conoce sobre qué pasa al otro lado de la verja de Guantánamo. No busques objetividad en sus filmes: Atmo es una posición ideológica y un compromiso. Hacer cine aséptico en estos tiempos, según ellos, no es leal ni apropiado. Si lo quieres, lo tomas. Si no, lo discutes.

//Este artículo apareció en la revista Clone en julio de 2006. En la página de la productora puedes ver novedades: ATMO. En youtube hay varios clips de la película Surplus: este es mi favorito//

sábado, 28 de julio de 2007

!!! (chk chk chk): Bailar pegados

Bailar, bailar, bailar, ¿para qué? ¿Por qué? La respuesta no es otra que: follar, follar, follar. Es una ecuación sencilla, pero su resultado se nos había vuelto opaco. Retornemos a los tiempos en los que el baile no tenía otra significación.


Que suene crudo: el baile es un ritual tan antiguo como fornicar. Hombres y mujeres han bailado desde siempre para intercambiar feromonas, y los abuelos del rock tenían muy presente la relación entre baile, música y sexo. Pero, con el mundo cada día más cargado de culpa y despropósitos, al cabo de una supuesta liberación sexual que nos evitaba ponernos a hacer el ganso para conseguir acostarnos… ¿qué le quedaba al baile?

Aquella energía de las parties psicodélicas, donde se perdió la inocencia, había que buscarla en otra parte. Sí, llegaron el funk, el soul y todo eso: episodios que traían breves e intensos fogonazos de pasión. El baile se hizo algo triste, imposible de realizar tanto en el barroquismo del rock progresivo como en la infortunada cuadratura punk. Ay, ay, pero ahí vienen !!!, los del impronunciable nombre, a utilizar sin complejos el lenguaje físico, espeso, cuajado de hormonas; ocho culos blancos dispuestos a medirse con las armas del ritmo endiablado. Porque, además, es música ejecutada en directo, hecha para el directo, donde lo sintético tiene escasa presencia. Dance-punk lo llaman, pero hay que admitir que hay mucho de jam en su puesta en escena, amor por lo alucinógeno y un nivel de elaboración que lo aleja del mero exabrupto.

Ocho músicos como la copa de un pino, comandados por la urgencia salvaje del frontman Nic Offer: maestro de ceremonias en busca desesperada del exorcismo, la energía niveladora; creadores de un espectáculo que insiste en tu participación, con cabeza y pies y manos, su historial de apariciones en directo en España ya no deja lugar a sorpresa, pero nada de lo que se pueda poner en palabras hará justicia a su show. Cuando un grupo se sube a un escenario es para afirmar su ego: con !!!, más bien sentirás que estás dentro de su fiesta, en una casa en la que están todos –grupo y público- a un mismo nivel. Horizontal, así es. Para ellos, bailar no es un escapismo, sino una postura, un compromiso, una reacción. Porque en este momento estás vivo, y no tienes ni idea de lo que va a suceder en el momento siguiente. Que el mundo está podrido, que todo es un asco: puedes esconder la cabeza o salir a bailar. En eso, estoy con Offer: ‘like I give a fuck’.

Publicado en FIBER - sábado 22 de julio. El título de este artículo fue elegido por "votación popular" en Twitter. El texto original contiene una errata que aquí me he olvidado de poner.

lunes, 30 de abril de 2007

Alejandra Pizarnik

Si los artistas (músicos, escritores, cineastas) pudiesen convertirse en amigos íntimos a base de conocer su obra, Alejandra Pizarnik sería uno de ellos. Una amiga íntima a la que no podría visitar muy a menudo, pues interrumpiría su trabajo, obsesivo y solitario.

Sentía demasiado respeto ante la idea de escribir acerca de Alejandra Pizarnik, para otros. Una atracción agridulce. Me preocupaba, entre otras cosas, caer en el panegírico pseudo-místico de la poetisa maldita y atormentada, articular a-críticamente esa imagen de mártir de la poesía que nos transmiten algunos de sus exégetas. He intentado huir de eso como de la peste.

En este mes de mayo (número 121) aparece un artículo titulado Alejandra Pizarnik: La poesía o la vida, en la revista Qué Leer . Aprovecho de agradecer aquí, por su ayuda y por todo, a Milo Krmpotic.

Maldita y no