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jueves, 14 de julio de 2011

Economía de la literatura de los cuidados



- Cuando fui a verte la última vez, que me habían dicho que estabas enferma, quería preguntarte si te querías casar conmigo. No sé cómo se me había ocurrido esa idea absurda. Sin duda hubieras respondido que no, te hubieras reído o te hubieras enfadado, pero yo no había sufrido tanto. Lo que me ha hecho sufrir que tendrás un niño, que tú con esta esta cara, con este pelo, con esta voz, tendrás un niño y tal vez lo querrás, tal vez te irás haciendo poco a poco distinta, y yo ¿qué seré para ti? Mi vida no cambiará y yo seguiré yendo a la fábrica, bañándome en el río en verano, leyendo mis libros. Antes, estaba siempre contento, me gustaba mirar a las mujeres, me gustaba dar vueltas por la ciudad y comprar libros, y también tenía muchas cosas en la cabeza y me parecía que era inteligente. Me hubiera gustado que tuviéramos un niños juntos. Pero ni siquiera te dije nunca que te quería. Tenía miedo de ti. Qué historia tan estúpida ha sido.
Natalia Ginzburg. El camino que va a la ciudad.


Leí a Natalia Ginzburg, por primera vez, por culpa del libro Las correspondencias, de Pedro G. Romero (Periférica), que es, por cierto, una de las voces de nuestro último programa. Ahora no tengo ese libro, Querido Miguel, se lo presté a una mujer hermosa y valiente.

Tomé este otro, El camino que va a la ciudad, de la biblioteca municipal (úsala mientras se pueda). Anoche, Julián Rodríguez, editor de Periférica, me dijo que éste fue el primer libro que escribió.

Hay mucho que escribir diletantemente sobre la literatura y la creación con visión de género. Hay mucho que discutir. Cuando leo un libro de Natalia Ginzburg (que nació un 14 de julio, tal día como hoy, de 1916, casi el mismo año que mi abuela Francisca) siento exactamente que es ésta la literatura de mujer que no tiene marcas ni necesita reivindicarse de ningún modo. Que no tiene un viso femenino ni feminista, que es gran literatura, que está exenta de estereotipos y que lee la realidad de nuestro lado. De ese lado infinita, permanentemente invisibilizado.

domingo, 8 de mayo de 2011

El trepanador de cerebros - Sara Mesa

Hace mucho tiempo que no pego por aquí las reseñas que voy publicando en diversos medios (notodo.com, Go Magazine, Qué Leer). Y el motivo de reabrir este blog hace ahora cuatro años (sí, tuvo una primera vida, ya inexistente) fue el de "mostrar" el trabajo. Si ese trabajo de reseñar en medios es subterráneo, aún tengo otra capa más escondida, más underground, que es la que dejo ver por aquí últimamente. Precisamente, la capa que no tiene existencia en ningún otro lugar, más que mis carpetas privadas.

Sigo reseñando, a trompicones, en Estado Crítico. Pego esta reseña porque me gusta especialmente cómo quedó.

Sara Mesa
El trepanador de cerebros
Tropo Editores, 2011

La idea de una mujer que vive rodeada de seres extravagantes e inadaptados que le hacen de familia. La idea de tener una familia de seres exageradamente normales, ausentes por completo. La idea de montar una orgía-fílmica hecha de puras palabras en torno a una “nalga”, con un enano por protagonista. La idea de no encontrar acomodo en este mundo, ni en los alerones periféricos ni en las catacumbas de los locales céntricos; ni comportándose como un asimilado al sistema ni extrayendo sin pasar por caja objetos de lujos de los grandes almacenes. La idea de una ficción que se desarrolla aquí al lado, con elementos reconocibles pero, eso sí, extraídos de los contenedores de desechos de nuestra sociedad. La idea de que la melancolía se arraiga y no permite pasar a la acción ni deja resquicio para la ternura o la más remota salvación. Sara Mesa ha jugado con estas ideas, y otras más, para componer una novela sin pretensiones, bien resuelta, narrativa y definitivamente sepia: no se decantó por un relato de signo rosa, por un argumento negro o por el análisis social amarillista; de esto, análisis o denuncia, también hay en El trepanador de cerebros, pero agradecemos que lo transmita a través de una gran confianza en la literatura. Y digo que sus tonalidades son sepia porque esta narradora sabe bien que no hay certezas tangibles ni verdades absolutas. Con algunos pasajes menos interesantes que otros, sin embargo llegar hasta el final reporta un buen balance de momentos lectores.

//Publicado en Go Magazine, mayo 2011//

jueves, 31 de marzo de 2011

Sayak Valencia en Sevilla

El próximo viernes 8 de abril, a las 19.30h, presentación en Sevilla de Capitalismo Gore, de Sayak Valencia.

Es decir, sevillanos y sevillanas, tendréis en la librería-club Relatoras a la portentosa Sayak Valencia, a la que tengo el honor de introducir para que nos hable en primera persona sobre ese tremendo ensayo editado por Melusina.

Sayak Valencia participa durante la próxima semana en el Taller Radioactivos: Escucha y creación colectiva, dentro de la programación del 13 Festival Zemos.

La robaremos durante un rato para una charla-cualquier-cosa-menos-informal, a la que estáis todxs invitadxs.

La cita es en Relatoras - Calle Relator, 44 (Sevilla) - viernes 8 de abril - 19,30 h.

sábado, 12 de febrero de 2011

25 centímetros

"Somos la generación técnicamente mejor preparada. La más competitiva. La más guapa. La generación de hombres y mujeres incapaces de levantar la voz. Viviemos en la era de la comunicación, de las pastillas de diseño. La que se deja seducir por cualquier estímulo que nos ponga una sonrisa, puede que artificial, sin el peso de la exigencia. Somos la generación a la que le tiembla el pulso por las mañanas. Somos la generación perdida. Papa, tú lo sabías,"


David Refoyo ha debutado "editorialmente" con una novela llamada 25 centímetros. Tengo el blog en modo "álbum de cromos", esperando mejores momentos. Baste este apunte para decirme a mí misma: he de escribir más sobre este libro.

Fallar

El blog Estado Crítico ya tiene Premios 2010. Cada uno de los integrantes del blog ha hecho sus votos, se han consensuado y hemos "premiado" a Fernando Vallejo (novela), Francisca Aguirre (poesía), Sayak Valencia (ensayo) y Javier Lucini (traducción).

No creo en los premios, en listas de lo mejor ni en clasificaciones. Pero así lo hemos montado, son menciones casi honoríficas, y para mí es una oportunidad de volver a rescatar el libro de Valencia, Capitalismo gore, imprescindible en el contexto actual.

Aquí podéis leer más sobre el fallo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuerpo, habitación, red


1

Debo decirles que tengo un cuerpo, deseos, dudas y preguntas. Debo advertirles que escribo sobre el presente a través del cuerpo y "no desde una huida del cuerpo". Y que desde esta posición de materialismo encarnado doy cuenta de mi propia localización desde una dimensión cultural y geopolítica que oscila entre el mundo urbano y el rural, entre distintas localizaciones del sur de una Europa decadente, y desde una dimensión temporal que se balancea entre la construcción de un nuevo siglo y la clausura de otro que no termina de irse del todo, una posición no estática, que cambia conforme escribo.

2
La intimidad siempre nos habla de una zona reservada, de un escenario que importa, donde buscamos una protección, una clausura, la posibilidad de acoger descubrimiento, posibles huellas de experiencia, acumulación, ensoñamiento y revisión; en el cuarto propio conectado: privacidad sin recluirnos del todo. Porque la habitación conectada abriga, y nos valemos de esta sensación para sentir que aquí sí, que aquí estamos solos sintiendo que no lo estamos del todo; que podemos "concentrarnos" por fin, y descansar de la dispersión del afuera, pero también acceder de manera ordenada al mundo y a los otros.

Y tirar del hilo que desenrolle la madeja de la ilusión.

Me hubiese gustado firmar los párrafos superiores, pero los extraigo de una lectura en proceso: Un cuarto propio conectado, Remedios Zafra (Fórcola, 2010). Póngase en relación, si se tiene ganas, con el post anterior y los de la serie Just-a-working-girl (lista de tags).

lunes, 6 de diciembre de 2010

SCUM Revival Week


El lunes pasado publiqué una reseña en notodo.com sobre la novela Escuela de sueños, de Sara Stridsberg (451 Editores). En estos mismos días, apareció otra crítica del libro en el número 160 de Qué Leer. El miércoles 1 de diciembre colgué por primera vez mi firma en el suplemento cultural que más me gusta de todos los que salen en la prensa española (¿debería decir catalana?). Y el tema de esa pieza también estaba sacado de la misma novela, en la que la autora sueca reconstruye imaginativamente la vida de un personaje anómalo y fundamental del devenir feminista del siglo XX: Valerie Solanas. (Si alguien siente curiosidad, tiene el texto aquí y aquí para su lectura).

He de decir varias cosas: que tuve conocimiento de Escuela de sueños a través de Elisa G. McCausland (recomendación personalizada, no se equivocó); que Solanas y el Manifiesto SCUM estaban anotados entre mis intereses desde hace ya muchos años (no sé cómo llegué a él, a través de alguna disquisición de la época 1.0 de este blog, me parece); y que el título de la entrada me lo dio JC, quien es también el responsable de que hoy pueda tener una carpeta "Cultura/s" en los documentos de "Colaboraciones".

A riesgo de ser cansina, puedo continuar: buscaba "nuevos modelos masculinos" en el programa de hace dos semanas. Aquí el post en el blog del programa, aquí el texto en Periodismo Humano. Caprichosamente, tal vez, me interesaba indagar cómo se ven a sí mismos algunos "jóvenes" escritores, y qué modelos hacen encarnar a sus personajes masculinos en sus novelas. Una bonita bofetada conceptual me llega en ese espacio:

"A ver si va cuajando la idea de que somos ya muchos y muchas los que no vamos buscando “modelos”; ni masculinos, ni femeninos, ni todo lo contrario."
Comentario de Luis.

Si bien no hace mucho era de las que pensaba que las categorías femenino/masculino debían de estar superadas y que de poco nos iba a ayudar a la "normalización" la existencia del mayor dedo apuntador de todos, el reabsorbido Ministerio de Igualdad, hoy no soy de esa opinión, en absoluto. Me crecen los enanos del circo cada día, y el documento "La vida sin hombres" aumenta en longitud con referencias que debo constatar. Iremos tras ellas poco a poco, básicamente porque estamos llegando a un punto en el que las mujeres (de mi generación y más jóvenes) están olvidando lo que les corresponde, por puritito cansancio o por la muy postmoderna actitud de "estamos de vuelta"; yo no busco el feminismo por decreto en las aulas, sino aniquilar el adocenamiento.

Por un mundo sin categorías
El Manifiesto SCUM hay que leerlo y aplicarlo: no, no me refiero a aniquilar al sexo masculino. Quisiera, de veras, aniquilar el concepto, la categoría epistemológica. Si desaparece uno de los sexos, desaparecerán la lucha, la tensión, la desigualdad y el abuso. Algo de lo que digo en ese artículo del Cultura/s es que Solanas debería haber escrito el Manifiesto en formato de ficción: habría colado como con vaselina.

Que ni quiero ser hombre ni quiero ser mujer (por algo me coloco el burka de trabajadora), que quisiera dejar de saber el sexo del que ha escrito aquello, ha producido tal película, ha emitido tal barbaridad; que la última de las cosas que me importa en lo creativo es qué tiene entre las piernas su autor/a: es un hecho. Pero que en el mundo aún son categorías -puede que más que nunca- y etiquetas de mercadeo: son dos hechos.

A esto dedicaré otro post, otro día, con ideas y diálogos socráticos (sí, a veces, también de eso hay) que surgen espontáneamente en twitter. Os dejo una bonita anécdota de ayer mismo: mi hija de cinco años anda aprendiendo rudimentos gramaticales. Y me señalaba el género de las palabras que tenía en una ficha fotocopiada:

vaca: femenino; sol: culino.

Después de corregirle, me di cuenta de que le sucede con otras palabras (sobre ese magnífico plato italiano de láminas de pasta y salsa boloñesa, piensa que la primera sílaba es el artículo y dice "me encanta la saña"); y me di cuenta además de que -la etimología ahora no viene al caso- la palabra mas-culino lleva un aumentativo impropio, cargante e indecente. Y que es fea de cojones.

domingo, 24 de octubre de 2010

Julián Rodríguez

Julián Rodríguez
Tríptico / Santos que yo te pinte
Errata Naturae

En un libro, tres narraciones. En otro, un único texto largo y denso como un río de barro entre maleza. Dos volúmenes aparecidos al mismo tiempo, en los que Rodríguez da luz a material reescrito durante una década. Cuatro historias conectadas de una sutil forma, ajustándose sin tensión. Si el primero se titula, sin engaño, “Tríptico”, contiene precisamente tres historias que hacen las veces, cada una, de planchas de un retablo; en cambio, el efecto que hacen éstas entre sí y con la cuarta quizá no fue premeditado: “Santos que yo te pinte” parece corresponderse con lo que está detrás del azogue en la parte trasera del cuadro, aquello que saldrá rascando la superficie turbia. En el primero, una apabullante condensación semántica, un lenguaje en apariencia poco elaborado, que arrastra fardos de sentido. En el segundo el discurso dispara un monólogo deslavazado, temerario y un punto desequilibrado. Inmerso en él, sin embargo, cualquier lector despierto, esté o no acostumbrado a la densa narrativa del autor, sabrá intuir que ni palabras ni comas están puestas al azar. Y el efecto creado en el imaginario, en la lectura de estos libros que se comunican y trasvasan, es el de una pequeña novela apretadísima sobre el gastado amor y la imposible comunicación. Ya conocemos su habilidad para transcribir el vacío, la zona neutra del lenguaje, la herrumbre existencial. Y en estos dos libritos, menores sólo en tamaño, lo vuelve hacer: bajo la superficie son titanes desmesurados.

//Editado en Go Magazine octubre 2010. Esta semana también ha visto la luz la entrevista que me otorgó Rodríguez para notodo.com, así como la crítica que he escrito para el blog Estado Crítico//

martes, 5 de octubre de 2010

Soy español y estoy vivo


Yo no lo tengo nada nada claro, qué suerte para él (Miguel Noguera).

domingo, 19 de septiembre de 2010

451 Quieres hacer el favor


Porque hay cultura que simplemente no lo es. Porque todos tenemos fobias y derecho a tenerlas. Porque las imposiciones y el todo vale están pasados de moda. Porque creemos en el espíritu crítico de todo lector -y sobre todo de nuestros oyentes- sin necesidad de que posea una tribuna decadentista en algún suplemento cultural. El prestigio de los libros está en entredicho, a base de avalanzarse sobre nosotros desde las mesas de novedades e insultarnos desde sus estantes en las grandes superficies. Porque no todo merece ser comprado, ni leído, ni conservado.

Nos han dicho que esto suena a 1933.

Lo que creemos de verdad es que basta ya de que muchos vivan a costa de las tragaderas inmensas de la lectura blanda, convertida en un intercambio acrítico de mercancías.

Que la cultura que nos sobra arda. Nosotras no mandamos, sólo proponemos. Es una propuesta lúdica, irónica y simbólica, esto es, un espectáculo más. Pero invitamos a un vinito.

//Edición 27 septiembre: esta noche en www.radiocarcoma.com 21 h. seguimos hablando de hacer arder lo que nos sobra y otras muchas cosas//.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Últimamente

Las dos reseñas publicadas por servidora durante agosto en la mejor agenda cultural que uno echarse pueda a los gaznates: notodo.com. Suscríbanse, es gratis.

"La eterna necesidad" es el texto acerca de El complejo de dinero de Franziska von Reventlow. Un libro de "otra" especie, del que estoy escribiendo más cosas "sacadas de contexto".



"La vida mancha", discúlpenme la apropiación, es la reseña acerca de Javier Mije y su El fabuloso mundo de nada, un libro de cuentos como a mí me gustan. Doce cuentos sin piedad, también, podría haber sido el título de este texto.

viernes, 2 de julio de 2010

Just a working girl (1)

La broma sobre el trabajo y yo misma viene de muy antiguo, algún día debería contarla.

Hace no mucho, en un arrebato, me fui a un fisioterapeuta, a darme un masaje (fuera bromas). Sé que son los euros mejor invertidos de todo el semestre, porque este chico hace, además, de psicoanalista sin pretenderlo. Él masajeaba, yo me quejaba, una vez más, del poco tiempo libre, del muchísimo trabajo. Me preguntaba él si realmente no me daba tiempo a todo, o yo hacía para que no me diese tiempo.

Me dejó callada.

Ni siquiera contesto a los que amorosamente me comentan. Vale, prometo, porque no tengo excusa. Contesto, o peleamos delante de unas cañas. Hoy me propongo ponerme al día, porque in illo tempore éste era el blog profesional en que contaría lo que publicaba por el mundo.

Aquí están las reseñas publicadas en Go Magazine, que no sé por qué tengo tan olvidadas.

Publicada en ¿marzo?

Catherine Millet Celos
Anagrama

La mujer que desnudó la sexualidad desde su propia voz -o, como le gusta decir, desde su propio cuerpo- amplía y corrige su primera zambullida en un nuevo libro, que ha tardado un par de años en llegar; y eso puede tener que ver con que “Celos” (en el original, “Días de sufrimiento”) carece del “morbo”, de aquel “La vida sexual de Catherine M.”. Claro, los demonios interiores de la que fuera emperadora de la liberación sexual con signo cultureta y francés son menos aberrantes y más comunes: esa mujer con un comportamiento sexual límite, de campeonato, también tenía sentimientos. Era “normal”. Así que, le guste a ella o no, aquí aparece otra Millet, más madura, más cerebral, más autoconsciente incluso, y al mismo tiempo vale decir que está la misma: la de pluma directa e inteligente, la obsesa de las cuestiones visuales y la noción de espacio, la que utiliza modelos artísticos, formas reconocibles del universo abstracto y recreado para desandar sus propios pasos y presentar la realidad cruda, dolorosa, algo más dignificada. Y, ¿cuál es esa nueva Millet?: en el descenso al infierno de los celos, Millet también va a descubrir que toda su cultura a cuestas poco la ayudaba a entenderse. Se hace “fan” del “lugar común”. Entre dos aguas, el libro es un lúcido ensayo anclado en la psicología y el tratado artístico, y al mismo tiempo un excelente folletín. Lástima que, a ratos, parezca que cree necesario psicoanalizar a la “liberada sexual” que tanto nos hizo disfrutar antesdeayer.

Publicada en abril 2010:

F.G. Haghenbeck
Aliento a muerte
Salto de Página

Lanzarse al hoyo de los argumentos históricos, ubicando las obsesiones propias en un pasado más o menos remoto, en lugar de trabajar materiales del presente, puede ser tanto un escapismo como un campo de juego para la imaginación desatada. En una época en que México posee elementos de la realidad inspiradores de una narrativa tan fértil, darse al revisionismo en la novela, ¿no es frivolidad? F.G. Haghenbeck se va al México de 1868: final del imperio efímero de Maximiliano, europeos tratando de emular un régimen napoleónico al otro lado del Atlántico y todo el mundo revuelto en una guerra cuasi civil. Acercándose de puntillas a un costumbrismo de signo goyesco, procaz, lejos de la idealización, a través de una estructura montada como si fuera una “exposición” de cuadros y otras piezas artísticas, vamos entrando en una novela pulp con el trasfondo de una historia de venganza. Adrián Blanquet (ni hermoso ni bueno, como ninguno de los personajes) regresa a su ciudad a cobrarse todo lo que, en la confusión de la guerra, le han quitado. Destaca esa selección monstruosa de tipos y caracteres, que llena el relato de prostitutas siamesas, cocineros enanos, terratenientes obesos y sangre a borbotones. Si bien en las primeras partes cae en manierismos o descripciones arquetípicas, toda esa larga introducción parece quedarse como sostén para el desquiciamiento del relato que vendrá después, digno de ser puesto en viñetas. En algún momento, la novela se transformó en un caballo camino del infierno.

Publicada en mayo 2010:

Josan Hatero
La piel afilada (un bestiario de amantes)
Alfaguara

No me hablen de experimento: los experimentos explotan y éste está muy contenido. Me hubiese entrado mejor como enciclopedia. Desearía haber encontrado más riesgo, seguridad, saltos al vacío, altanería del intento de capturar el mundo (aunque sólo fuese como catálogo de amantes) en unas cuantas páginas. No me discutan: soy una amante "miope": nada podrá convencerme de que no me enamoro de aquello que no veo, que veo borroso. Sin embargo, me gusta este libro. Me gusta -es mi esencia- por lo que no es, por lo que no alcanzó a ser. El autor se esconde de la verdadera tarea, de la imperiosa tarea de imaginarnos. Estamos todos hechos un lío. No necesitábamos la constatación de que ahí afuera hay otros como nosotros: los testimonios de las "personas reales" entrevistadas no aportan nada a la literatura y acercan peligrosamente el "experimento" a un manual de autoayuda. Sin embargo, ahí está el bestiario. Afilados, narcolépticos, diferentes, santos, berlineses. Imposible sustraerse a la inclinación por vernos reflejados. Te vas a encontrar, y seguramente te vas a reflejar hermosamente descrito. Hay prolijosa documentación, variedades, pero también repeticiones o conceptos demasiado cercanos. Pero sobre todo hay dudas y no me gustan los amantes -ni los libros- dubitativos. Inventen ustedes, que son escritores, un mundo orgulloso de su esencia de mundo y que no tenga nada que deberle a nadie. Evite cuestionarse, que eso lo hará el lector atento y más que ninguno el pornógrafo.

Y publicada en junio 2010:

Pilar Adón
El mes más cruel
Impedimenta

En un libro de cuentos, es terriblemente complicado mantener la tensión suficiente en toda su extensión, y hacernos quedar ahí sin recurrir a fuegos artificiales -encandiladores, pero ilusorios-. Es cada día más frecuente cerrar un libro de cuentos con la sensación de que las maravillas, si están, se presentan retorcidas bajo los consejos del taller, como mujeres excesivamente maquilladas. Y sí, una sutil sensación de estafa. Terminado “El mes más cruel”, me digo: aquí debajo no hay más; todo está arriba, todo lo que se puede mostrar enseña su cara, todo está hecho de engañosas perspectivas, luces difusas, matices, sospechas, peligros. No hay certezas ni claridad posible. No hay explicaciones. Pienso que la autora ha llegado a la conclusión de que no se puede escribir de lo que no se conoce: y fundamentada en ese sano, terminal relativismo, nos enseña aquello que sus personajes ven y sienten. Sin escamotear información, sin narradores "listillos". La verdad es verdad porque está dentro de la literatura y Adón crea mundos deliciosamente bien armados, incontestables, autocontenidos, redondos. Y llego a esa conclusión no porque las historias sean de abrir la boca de pasmo, sino por el trabajo de cirugía sobre el lenguaje, la cuidadosa selección de palabras y el armado paulatino de frases y párrafos, un trabajo celoso sobre la sutileza, la connotación y el eco de las paredes nunca sólidas de los conceptos. Hay una búsqueda desencantada, pero tozuda, y eso me llena de entusiasmo.

martes, 11 de mayo de 2010

El perro de la casa de al lado


Arf, arf, arf
No es el perro, soy yo que no llego a todo.
Hoy publiqué esta cosita sobre ¿Fue él?, libro de Stefan Zweig, en notodo.com.

martes, 6 de abril de 2010

Escrito a mano


Si mi madre supiera...

Domingo 4 abril 2010
Ciudad Aljarafe

¿Tengo una historia con N.? ¿Tengo una historia con B.? Lo que definitivamente sí tengo es una historia con Mario Levrero. A veces me identifico con la bruja de su mujer, pero la mayor parte de las veces soy él. ¿Qué significa ser él? Tener las mismas (similares) angustias en relación a la gestión del tiempo, a los procesos interiores y a la pérdida de escucha de la voz que nos habla y que nos hace nosotros mismos -esa pérdida de contacto de la que vengo hablando (*), esa falta de temas que es, también, una muerte de la imaginación (**). Él habla de la memoria (ML) como única fuente de sus fantasías, y quizá así deba ser. Yo hablo de que ninguna historia parece canalizar los temas que me importan, si es que están en alguna parte. Él (ML) está profundamente preocupado por el dibujo de su letra y yo escribo amanuensemente desde hace un siglo y no creo que eso haya hecho que sea mejor persona en ningún sentido -a pesar de mi defensa, hace unas horas, de la escritura a mano, y la caligrafía, como herramienta de un proceso mental más fino, acotado, certero, vertebrado y verdadero. Para escribir a mano, necesito las ideas de antemano, necesito su arquitectura dibujada en mi cabeza, necesito que existan esas ideas y se dispongan delante de mí, inmanentes, independientes, absolutas, para que mi mano las transe por palabras. Sé que, en cierta medida, esto es diametralmente opuesto a lo que defiende (pero imposible hablar de algo parecido a defensa en relación a este libro) ML -El discurso vacío-, en el que la creación del discurso es un fin para el que el medio es la prosa, la escritura.

Pero yo, que escribo a mano desde que era niña, y que he redescubierto escribir a mano, persigo otra cosa: que el discurso aparezca, exista-en-sí a la vez que mi mano lo descubre; que se haga en acto a través del pensamiento, que necesita de un tiempo y un ritmo concretos, desacelerados, y que la palabra pierda en velocidad al mismo tiempo que gana en demasía. "Doña Mencía, sepa usted que es dueña de mi corazón", declamaba aquel infame actor de la representación -visita guiada- al Castillo de Cuéllar. La palabra escrita tiene que conservar la candidez del habla y servirse del flujo de pensamiento que posibilita a aquélla. Por eso creo que no hay nada más pervertido que domesticarla con la posibilidad de la edición absoluta, de la re-edición omnipresente, y que las ideas que no saben ser desarrolladas con el golpe de la tinta sobre el papel no merecen ser consideradas. (***)

(*) No aquí, en mis propios apuntes, y mis apuntes son los depositarios de la escritura a mano, d´habitué.
(**) De la muerte de la imaginación hablaba in extenso Catherine Millet en Celos, y quizá sea lo más rescatable del libro.
(***) Este texto está transcrito tal cual del original a mano, no he cambiado ni una coma. Como le dije a un amigo hace pocos días, creo que sólo a mano se escribe de verdad. Y el libro del que hablo se llama El discurso vacío, Mario Levrero, Caballo de Troya 2007.
(y) escribo esta entrada escuchando obsesivamente una canción.

martes, 16 de marzo de 2010

Oloixarac en notodo

Hoy toca decir que el libro de Pola Oloixarac es (también) portada en notodo.com.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Salvaje

Siempre tengo más cosas que contar, me dejo datos, me falta tiempo para la antirreseña y el aporte.

Hoy sólo vengo a dejar el enlace a la crítica que va este mes en el número 152 de Qué Leer. Las teorías salvajes, de la escritora argentina Pola Oloixarac, es un libro-acontecimiento que va a hacer correr ríos de tinta. Pero más allá de la noticia y las urgencias, a mí me gustará reflexionar más sobre él. Se lo merece.

Las teorías salvajes llega estos días a las librerías. Mi crítica se puede leer en la revista (cómprenla, por favor) o aquí.

Y, y... si el mundo no nos es adverso, también tendremos a Pola Oloixarac invitada en el programa, ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?, dentro de poco.

jueves, 4 de marzo de 2010

Ordeno y mando

No quiero ser yo, no quiero ser yo, no quiero ser yo, no quiero ser yo, no quiero ser yo, no quiero ser yo.

Pero tampoco quiero ser Amélie Nothomb. La reseña es hoy portada en notodo.com

miércoles, 24 de febrero de 2010

Clevenger


Manual del contorsionista. Craig Clevenger. Alpha Decay, 2009. O cómo luchar contra el horizonte que pinta una celda blanca y unas correas, la amenaza detrás de toda "rareza" del individuo. Quiero decir más cosas de este libro, pero de momento sólo puedo contar que hoy es el tema de mi reseña, portada en notodo.com

jueves, 18 de febrero de 2010

Welty


Dejo aquí la portada de mi reseña sobre La hija del optimista de Eudora Welty, ya en notodo.com. Que por pura coincidencia también (de otra manera contado) está hoy en Estado Crítico.

lunes, 15 de febrero de 2010

Noches de tránsito (reseña)


Mark Kozelek
Noches de tránsito
Los libros del Señor James

¿Quién de nuestros lectores no se estremece cuando rescata canciones como “Katy Song” o “Carry Me Ohio”? El cantautor surgido del medio oeste ha permanecido y desarrollado un cancionero de vértigo desde 1992. “Noches de tránsito” (publicado en 2002, completado con nuevos textos en 2008) es el esfuerzo de Kozelek por recopilar sus letras y es primera referencia de Los libros del Señor James, zaragozanos osados doblemente -por montar una editorial y hacerlo con un libro de canciones-. Impagables sus comentarios previos (se incluyen los dos prólogos), sus homenajes a Katy, a Mike, a novias y amigos, los rastros de las giras en las letras, la soledad, la amistad, el propio peso de escribir, lo extranjero, lo familiar, la nostalgia, el medio oeste, San Francisco, Londres, conciertos ante veinte personas. Todo eso está en sus poemas, elegantemente traducidos (el original al lado) por Ezequiel Martínez Llorente y un disco (“Find me, Ruben Olivares”) con directos de Mark en España. No se puede pedir más.

//Publicado en Go Magazine 108 febrero 2010//