jueves, 10 de septiembre de 2009

Preposiciones

La penúltima luz de la tarde me está entrando en forma de rayo verde directamente a los ojos, desde la ventana que tengo frente a mi escritorio. Recupero mi espacio. Las bibliotecas me añorarán. Mi hija V juega a escribir palabras con números, sin saber que está escribiendo una nueva página de la semiótica. Una vieja canción suena en mis oídos, repitiendo su estribillo en francés y trayéndome antiguas imágenes de cuando mi juventud, la juventud de todos, no sabía lo que se le vendría encima. Mi hermana me manda mensajes cifrados de esperanza. Yo recojo mis bártulos intelectuales. Tengo dos docenas de libros recientes sobre la mesilla. Sé que hay amigos a los que no puedo importunar. Trabajar es lo único que sé hacer contra la melancolía. No contra, más bien sobre. Las preposiciones. El exilio forma parte de mí. Está dentro. Con. Vivir Madrid con consecuencia es vivir en exilio. No me pongo ante. Me pongo después. Yo siempre fui un después inconsecuente.

Pero sé que ahora todo es hacia.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La condesa sangrienta (reseña)


La condesa sangrienta
Alejandra Pizarnik
Libros del Zorro Rojo

El personaje es fascinante -e incluso el libro que inspiró este texto, de la francesa Valentine Penrose- pero no necesario. "La condesa sangrienta" de Alejandra Pizarnik -urdido como reseña y publicado en la revista Testigo de Buenos Aires, en 1966- es un texto sobresaliente por sí mismo, de factura tan definitiva que uno no puede sino dejarse atrapar por su prosa, tan pronto inicia la lectura. Esa prosa: afilada y precisa, descriptiva pero cargada de lujuriosas connotaciones, organizada en breves "cuadros" que van perfilando el cotidiano deambular/torturar del sujeto al que se adhiere, generando una reflexión sin trampa sobre el horror, el abismo, la libertad, la melancolía y la "belleza inaceptable", fragmento tras fragmento. Esos esbozos funcionan como representación hirsuta, tan vivaz y tan mentirosa como un cuadro barroco, tan irónica y autoconsciente como una novela postmoderna. "La condesa sangrienta" no es un libro fácil, sí envolvente. Y, a tenor de las ediciones que se podían encontrar hasta ahora, alguien tenía que venir pronto a darle al texto entidad de libro. Lo que hace de esta edición una experiencia nueva -disfrutable, también- es concluir uno cualquiera de los cuadros, pasar la página, y encontrar uno de esos demenciales dibujos -rojo, negro, blanco- del ilustrador argentino Santiago Caruso: entre el simbolismo y la representación, fraguados en la oscuridad, casi puede sentirse en ellos el dolor de las mujeres que sacrificó para sí misma la triste Condesa.

//Publicada en Go Magazine septiembre 2009//

lunes, 7 de septiembre de 2009

Amor transversal

Paso llorando la noche,
aguardando la mañana;
y es de condición tu sol
que, no saliendo, me abrasa.

(anónimo musulmán)

Sentir de una pasión viva y ardiente
todo el afán, zozobra y agonía;
vivir sin premio un día y otro día,
dudar, sufrir, llorar eternamente.
Amar a quien no ama, a quien no siente,
a quien no corresponde ni desvía

(Gaspar Melchor de Jovellanos)

domingo, 6 de septiembre de 2009

Hijos de Saturno

Desde mucho antes de que la melancolía se asociara, mediante la astrología, al influjo del planeta Saturno, era este astro el que se entendía padre de los caracteres melancólicos. Opuesto al sol, en el otro extremo del universo, derramaba sobre los hombres la audacia y la imposición de transgredir todos los límites impuestos.

Griegos, astrólogos de la baja Edad Media y pensadores del primer Renacimiento hicieron el resto. Nos liberaron del pesado yugo que la Edad Media impuso sobre la melancolía (tienes exceso de bilis negra, estás desequilibrado y enfermo, hay que purgarte, estás endemoniado, eres un pecador, un soberbio, gasta tus energías en la gran obra de Dios, aléjate del pensamiento profundo, los estudios nocturnos, y come gallina seca).

A partir de entonces, podríamos dejar el eléboro. Saturno nos alimentaría y nos daría razón de ser. Ya no estábamos enfermos, tan sólo señalados por un potente rayo. La brutalidad del vaivén en el que somos gestados nos hará desdichados y felices al mismo tiempo. Y además se puede combatir, aunque sea inútilmente. Siempre podemos combatir. Porque, ¿qué mira tras la ventana la mujer al sol de Edward Hopper? La infinita incomprensibilidad del mundo, la vasta belleza del mundo, inaprensible y efímero; un mundo lejos de su cuerpo desnudo, privado de todo verdadero contacto. Pero la luz se derrama, a pesar de todo, sobre su oscuridad interior.

//Melancolía, de Laszlo Földényi -Galaxia Gutenberg, 2008- en sus páginas 102 a 106, muchas horas de trabajo y todas las lecturas que estoy realizando estos días motivaron este amago de composición conceptual-fotográfica.//

jueves, 3 de septiembre de 2009

Breve guía para el exilio en la ciudad

Si alguna vez te encuentras en una situación de coordenadas parecidas a éstas:

no tienes casa, o la tienes pero no
las ganas de ver a gente y hablar cafés y cervezas se quedan atrancadas en eso, en las ganas,
no hay novia, ni novio, ni perrito que te ladre,
la ciudad está abierta y no conoces sus posibilidades,
no quieres abusar de los amigos
no quieres gastar dinero
pero
a lo mejor es el momento de usar las horas en cosas útiles (que no dan dinero, pero pucha que dan placer),
entonces

Sigue esta breve guía para el exilio en la ciudad. En Madrid.

Opción 1 - 0 euros.
Toma tu libro y tu cuaderno. Vete al Retiro. Da igual la época del año y la hora del día. Siempre serán dos grados menos que en el resto de la ciudad. Hay hermosas chicas y hermosos chicos. Los colores del parque son intensos y sublimes en cualquier momento. Las oportunidades para encontrar un buen rincón donde nadie te moleste son dos millones. Puedes pasear la vista, el pensamiento y el alma por los verdores o perderte en tus laberintos: escríbelos y publícalos luego. O no.

Opción 2 - De 0 a 1 euro.
Toma tu ordenador portátil. Tu cuaderno, quizá. O un par de libros. Vete a la Casa Encendida. Da lo mismo el día de la semana y hasta casi la hora. El horario es amplio, está abierto incluso en domingo, disponen de sala con una mediateca más o menos decente (puedes ver un dvd del catálogo por 1 euro), puedes conectarte a la wifi un par de horas gratis, tienen biblioteca, sala de lectura y la mejor terraza de esa parte de Madrid.
Si la cosa va para largo, si te sobra el tiempo y te aburrió la lectura, hasta puedes meterte en las exposiciones o en los conciertos, muchas veces gratuitos.

Opción 3 - 0 euros (más la paciencia).
Es necesario salvar una docena de obstáculos, casi como en un rally o un safari. Pero una vez que encuentras el sitio adecuado, la Biblioteca Nacional es simplemente el paraíso.
Control de seguridad de la puerta. Hacerte el carnet de lector. Taquillas para dejar todo salvo lo que se permite pasar (unos papeles o un cuaderno, un bolígrafo, un laptop, nada de libros). Segundo control de seguridad.
Si vas a leer: solicitar el libro (siempre por antelación, recomendado, porque la gran mayoría están en la nueva sede de Alcalá). Solicitar el pupitre. Sentarte. Conectarte. Disfrutar. Lleva siempre chaquetita, el aire acondicionado es salvaje. Todo el mundo es muy serio, pero de lo que se trata es de estar bien. Horas bien utilizadas.

Opción 4 - De 0 a 40 euros.
Biblioteca del MNCARS. La investigación se ha detenido aquí. Igual cuento con nuevos datos pronto. Puedes pasar un ordenador, pero nada de libros. El horario, sólo entre semana. Es gratis, por supuesto. El problema: la librería la Central, allí pegadita.

//en improvisado diálogo con la entrada del realismo en Madrid, de este blog//