jueves, 6 de noviembre de 2008

Melancolía (reseña)

//Este libro vino a dar color profundo a este otoño de la crisis y de las esperanzas infundadas//

"Melancolía"
László F. Földényi
Galaxia Gutenberg


Tenemos dos tipos de compradores potenciales para este libro: los que "adoran" el grabado de Durero y los que se sienten identificados con la palabra que le da título. A los primeros, el libro les defraudará. A aquellos que agarren el término cada vez que se les muere un canario o se levantan con resaca, también. Porque la melancolía es algo bien distinto de la tristeza, tanto como lo es del hastío, aunque participa de los dos. El concepto, en nuestra época, está teñido de un deje pusilánime, incluso mojigato, y si te atreves a llamarte a ti mismo melancólico atente a las consideraciones de posero que te aguardan. Pero el mal está ahí, desde muy antiguo. Para el autor, la historia parte con los griegos, que acuñaron la palabra tal como nos ha llegado, y con un exhaustivo, bello y erudito ensayo recorre las acepciones del término, los famosos afectados, los efectos de la melancolía en el arte, la música, la filosofía y, aún más importante, el desastroso encaje del fenómeno en las sociedades de cada época. Porque el melancólico es un ser que difunde su propia enfermedad en todos los órdenes, simplemente cuestionándose la buena marcha de las cosas, recordándonos la presencia de la muerte en cada espúreo acto de la vida. Es un libro que, de tan erudito, resulta incontestable. Y su amplísima colección de apuntes, reflexiones, análisis de la pintura o textos reseñados persigue un único fin: situar la melancolía como forjadora de algunas de las más importantes páginas de la cultura.

//Publicada en Go Magazine, noviembre 2008//

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