domingo, 24 de octubre de 2010

Julián Rodríguez

Julián Rodríguez
Tríptico / Santos que yo te pinte
Errata Naturae

En un libro, tres narraciones. En otro, un único texto largo y denso como un río de barro entre maleza. Dos volúmenes aparecidos al mismo tiempo, en los que Rodríguez da luz a material reescrito durante una década. Cuatro historias conectadas de una sutil forma, ajustándose sin tensión. Si el primero se titula, sin engaño, “Tríptico”, contiene precisamente tres historias que hacen las veces, cada una, de planchas de un retablo; en cambio, el efecto que hacen éstas entre sí y con la cuarta quizá no fue premeditado: “Santos que yo te pinte” parece corresponderse con lo que está detrás del azogue en la parte trasera del cuadro, aquello que saldrá rascando la superficie turbia. En el primero, una apabullante condensación semántica, un lenguaje en apariencia poco elaborado, que arrastra fardos de sentido. En el segundo el discurso dispara un monólogo deslavazado, temerario y un punto desequilibrado. Inmerso en él, sin embargo, cualquier lector despierto, esté o no acostumbrado a la densa narrativa del autor, sabrá intuir que ni palabras ni comas están puestas al azar. Y el efecto creado en el imaginario, en la lectura de estos libros que se comunican y trasvasan, es el de una pequeña novela apretadísima sobre el gastado amor y la imposible comunicación. Ya conocemos su habilidad para transcribir el vacío, la zona neutra del lenguaje, la herrumbre existencial. Y en estos dos libritos, menores sólo en tamaño, lo vuelve hacer: bajo la superficie son titanes desmesurados.

//Editado en Go Magazine octubre 2010. Esta semana también ha visto la luz la entrevista que me otorgó Rodríguez para notodo.com, así como la crítica que he escrito para el blog Estado Crítico//

2 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

no he entendido nada, pero lo seguiré intentando

Carolink dijo...

Dommage!

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