lunes, 30 de junio de 2008

Cuatro preguntas

A ver, niños.

¿Por qué tengo un número considerable de entradas en este blog absurdo, de nula llegada, de menores pretensiones, que ingresaron a él a través de búsquedas tan alarmantes, tan sospechosas, como "niño desnudo"?

¿Por qué alguien necesita realizar una búsqueda en cualquiera de los oráculos que consultamos, como si en ellos fuésemos a encontrar alguna verdad no alcanzable por los divinos métodos de la reflexión y el pensamiento inmanente, con las palabras "niño desnudo"?

¿Por qué a Satie le miraron con malos ojos y le cuchichearon a sus espaldas por titular sus fantásticas piezas Gymnopédies, término inventado tomado de dos raíces griegas, cuyo significado, para quien se atrevió a desentrañarlo, y la única manera medio coherente de traducir sería "niño desnudo"?

¿Por qué tengo que perder el tiempo en preguntarme estas cosas absurdas y por qué estamos tan enfermos que estoy pensando en cambiar el título a mi relato que se llama, en honor a Satie y sus Gymnopédies, "niño desnudo"?

2 comentarios:

zazu dijo...

deja de engañarnos a todos y autoengañarte; reconocelo: ese título sólo responde a una soterrada técnica de marketing una vez analizadas las estadísticas de editores-pederastas

;-P

Carolink dijo...

Pues menuda decepción se iban a llevar dichos editores...

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