jueves, 10 de enero de 2008

Gepe: muerde el bocado

Por segunda vez tengo a mi disposición a este audaz, inquieto artista del otro lado del globo, para sonsacarle las respuestas francas que le caracterizan. Gepe –Daniel Riveros-, quien representa a una nueva generación de creadores chilenos sin respeto por nada, se somete a las preguntas de esta periodista-fan (de la peor clase) en una taberna capitalina. Dos suculentos pinchos esperan.

Gepe: muerde el bocado

Tras ‘Gepinto’, ¿qué te ha traído ‘Hungría’ (Factoría Autor, 2007), tu segundo disco? Buscaba encontrar un lenguaje que, manteniendo lo que hago, diera un paso más allá en términos de internacionalización... Creo que eso lo logré, este disco ha sido mucho mejor comprendido fuera de Chile.

Te he leído en algún lugar que tú no guardas ningún respeto por las cosas que aprecias… Es que no le tengo miedo a meterle mano a todo. No sé si lo que yo busco es música de autor, pero no me importa mezclar cosas, o hablar sobre un tema que técnicamente no domino, pero lo intuyo. A veces he hecho formas de canciones que alguien me contó que se hacían. Yo me atrevo, perdí el respeto a la academia.

¿Crees que te están entendiendo? Incluso las malas críticas me gustan, los análisis son mucho más objetivos que en Chile, donde saben que tengo un cierto perfil y lo hablan desde ahí. Yo quiero que la música se entienda desde la música y no desde sus referentes.

¿Qué significa crear en Santiago? Es difícil analizar la propia situación, siempre he vivido en el mismo lugar… Aunque creo que estoy en el momento adecuado y en el lugar correcto, como que todo lo que he conseguido dependiera de eso. Uno tiene una especie de talento para algo, pero ese talento se desarrolla en un contexto y una circunstancia… Estoy bien, es de donde soy no más.

Naciste a la música en un grupo de noise-rock (Taller Dejao) y ahora vas de autor e intimista, ¿no echas de menos la electricidad? A mí me gustaba Sonic Youth, y tenía guitarra y hacía ruidos, las tiraba por las escaleras… Volvería a esa parte de investigación, porque a mí me gustan compositores como Olivier Messiaen, Stockhausen, Luigi Nono… La creación de atmósferas. De hecho, donde yo quiero llegar es algo que está en ese mundo, académico-abstracto-filosófico-espiritual –y suelta esto de un solo aliento, sonriendo para dentro-, y en esto muy directo que se llama pop, que se hace en tres minutos treinta, eso es. Creo que hay un modo de llegar al medio, creo que Violeta Parra lo hizo, como volverse abstracta, amorosa, potente, pero en un formato súper claro, “cachai”.

¿Cómo ves la creación musical de tu país? En Chile no tenemos casi ninguna influencia de nosotros mismos, recibimos todo de fuera. Eso ha creado una personalidad mucho más propia; los artistas chilenos son muy distintos unos a otros. Javiera Mena y yo, por ejemplo, no nos influimos musicalmente. Eso no pasa en Brasil u otros países, donde sí se pueden encontrar escuelas. En Chile hay pocos bloques, poca gente, y muchas ideas distintas.

Con esto ya está, Daniel. Ah, ya, excelente -y muerde el bocado.

Gepe en el Retiro
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Publicado en Clone 30 (enero-febrero 2008), como parte del Informe Indie Chileno.

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